Este artículo analiza la transición de la administración de justicia en Puebla desde el régimen virreinal del siglo XVIII hasta la consolidación de los tribunales modernos derivados de la Constitución Federal de 1824. A partir del estudio de las reformas borbónicas y del sistema de intendencias, se examina la evolución de las instituciones encargadas de impartir justicia, destacando la diferenciación progresiva entre las funciones gubernativas y judiciales, así como el papel de las Reales Audiencias en el control de los actos de gobierno. El caso poblano permite observar cómo alcaldes ordinarios, subdelegados e intendentes configuraron un entramado jurisdiccional complejo que combinó atribuciones judiciales, administrativas y de policía. Asimismo, se analiza la influencia de las ideas ilustradas en la transformación de los mecanismos de control social, la reforma penal y la construcción de un modelo de policía orientado al orden urbano, la moral pública y la utilidad social. Particular atención se concede a la propuesta del Tribunal de Policía impulsada por Ignacio Domenech en 1798, considerada un antecedente de la justicia administrativa y de los posteriores Bandos de Policía y Buen Gobierno. El estudio muestra cómo las reformas jurídicas de finales del periodo colonial favorecieron una gradual humanización de la justicia, reflejada en la crítica a la tortura y en la revisión de las penas corporales. Finalmente, se examina el proceso de institucionalización del Poder Judicial en el Estado Libre de Puebla mediante la Constitución local de 1825, la creación de la Audiencia Territorial, los tribunales superiores y la progresiva profesionalización de la judicatura. Se concluye que la formación de los tribunales modernos poblanos fue resultado de un largo proceso de adaptación institucional en el que coexistieron elementos del orden jurídico virreinal con las nuevas concepciones liberales del constitucionalismo mexicano.
Este artículo analiza la transición de la administración de justicia en Puebla desde el régimen virreinal del siglo XVIII hasta la consolidación de los tribunales modernos derivados de la Constitución Federal de 1824. A partir del estudio de las reformas borbónicas y del sistema de intendencias, se examina la evolución de las instituciones encargadas de impartir justicia, destacando la diferenciación progresiva entre las funciones gubernativas y judiciales, así como el papel de las Reales Audiencias en el control de los actos de gobierno. El caso poblano permite observar cómo alcaldes ordinarios, subdelegados e intendentes configuraron un entramado jurisdiccional complejo que combinó atribuciones judiciales, administrativas y de policía. Asimismo, se analiza la influencia de las ideas ilustradas en la transformación de los mecanismos de control social, la reforma penal y la construcción de un modelo de policía orientado al orden urbano, la moral pública y la utilidad social. Particular atención se concede a la propuesta del Tribunal de Policía impulsada por Ignacio Domenech en 1798, considerada un antecedente de la justicia administrativa y de los posteriores Bandos de Policía y Buen Gobierno. El estudio muestra cómo las reformas jurídicas de finales del periodo colonial favorecieron una gradual humanización de la justicia, reflejada en la crítica a la tortura y en la revisión de las penas corporales. Finalmente, se examina el proceso de institucionalización del Poder Judicial en el Estado Libre de Puebla mediante la Constitución local de 1825, la creación de la Audiencia Territorial, los tribunales superiores y la progresiva profesionalización de la judicatura. Se concluye que la formación de los tribunales modernos poblanos fue resultado de un largo proceso de adaptación institucional en el que coexistieron elementos del orden jurídico virreinal con las nuevas concepciones liberales del constitucionalismo mexicano. Read More
