El presente artículo habla sobre el fenómeno lowrider, que involucra al propietario y a su auto del año 1990 y anteriores. Ambos reflejan la identidad de un grupo, que comparte la nostalgia a través de un vehículo transformado en su estructura y estética. El estilo de vida lowrider convive cada día con la comunidad fronteriza al compartir un espacio geográfico, sin embargo, es denostado por su procedencia pobre y en consecuencia violenta o peligrosa y etiquetado como de segunda clase. Por lo que para muchos es desconocida la riqueza identitaria que este posee.
El lowrider, preserva la historia y la dignidad del despojado, que a través del diseño en los murales de los autos y en el propio cuerpo a través de tatuajes, presentan al indígena conquistado, al mexicano revolucionario y al chicano transgresor, que defiende la «Cul». La cultura como ellos la entienden y como la viven.
En la frontera de los USA y México, en las ciudades de El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua, se encuentra la identidad del lowrider. En la frontera, en el bordo o en el límite geográfico de las urbes, el fenómeno low and slow sobrevive en la nostalgia, en la estética y en la identidad, des validado por la mayoría, lo encontramos en la periferia casi en lo escondido, sin ser tomado en cuenta, perdiéndose en la cotidianeidad de la modernidad avasallante.
El objetivo de esta investigación, es entender los conceptos de identidad, estética y nostalgia que se forjan en la filiación de un grupo y su preservación a través de la modificación y ornamentación de sus muebles de transporte, objetos y en sí mismos. La metodología utilizada es la cualitativa basada en ejercicios de observación etnográfica y entrevista participativa. Los resultados se presentan a través del análisis de tres grupos representativos que incluyen, la modificación de automóviles y motocicleta, bicicletas e individuos participantes en el estilo de vida lowrider.
El presente artículo habla sobre el fenómeno lowrider, que involucra al propietario y a su auto del año 1990 y anteriores. Ambos reflejan la identidad de un grupo, que comparte la nostalgia a través de un vehículo transformado en su estructura y estética. El estilo de vida lowrider convive cada día con la comunidad fronteriza al compartir un espacio geográfico, sin embargo, es denostado por su procedencia pobre y en consecuencia violenta o peligrosa y etiquetado como de segunda clase. Por lo que para muchos es desconocida la riqueza identitaria que este posee. El lowrider, preserva la historia y la dignidad del despojado, que a través del diseño en los murales de los autos y en el propio cuerpo a través de tatuajes, presentan al indígena conquistado, al mexicano revolucionario y al chicano transgresor, que defiende la «Cul». La cultura como ellos la entienden y como la viven. En la frontera de los USA y México, en las ciudades de El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua, se encuentra la identidad del lowrider. En la frontera, en el bordo o en el límite geográfico de las urbes, el fenómeno low and slow sobrevive en la nostalgia, en la estética y en la identidad, des validado por la mayoría, lo encontramos en la periferia casi en lo escondido, sin ser tomado en cuenta, perdiéndose en la cotidianeidad de la modernidad avasallante. El objetivo de esta investigación, es entender los conceptos de identidad, estética y nostalgia que se forjan en la filiación de un grupo y su preservación a través de la modificación y ornamentación de sus muebles de transporte, objetos y en sí mismos. La metodología utilizada es la cualitativa basada en ejercicios de observación etnográfica y entrevista participativa. Los resultados se presentan a través del análisis de tres grupos representativos que incluyen, la modificación de automóviles y motocicleta, bicicletas e individuos participantes en el estilo de vida lowrider. Read More
