El artículo analiza la paradoja del libertarianismo en el poder, que, aunque proclama principios ilustrados de libertad individual, instrumentaliza el Estado para beneficiar intereses corporativos y negar la crisis ecológica. Gobiernos como los de Trump, Milei y Bolsonaro son ejemplos de esta contradicción, priorizando privilegios económicos sobre la sostenibilidad ambiental. Se examinan dos corrientes libertarias: el minarquismo, que defiende un Estado mínimo para proteger derechos básicos, y el anarcocapitalismo, que rechaza toda intervención estatal. Ambas corrientes carecen de herramientas conceptuales para abordar la justicia ecológica, reduciendo la naturaleza a propiedad privada y rechazando regulaciones colectivas. Esta postura agrava la crisis ambiental, socializando sus costos mientras privatiza sus beneficios. El artículo advierte que el vacío dejado por el libertarianismo puede favorecer soluciones autoritarias, como el apartheid climático o el control malthusiano de poblaciones. Frente a esto, propone superar el individualismo libertario mediante una justicia ecológica post-libertaria, que reconozca los derechos de la naturaleza, fomente la gestión colectiva de bienes comunes e integre saberes científicos y ancestrales. En conclusión, el libertarianismo en el poder revela su incapacidad para enfrentar la crisis ecológica, requiriéndose nuevos paradigmas que reconcilien libertad, equidad y sostenibilidad dentro de los límites planetarios. Este artículo se presenta como parte del trabajo de tesis doctoral en el marco del Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
El artículo analiza la paradoja del libertarianismo en el poder, que, aunque proclama principios ilustrados de libertad individual, instrumentaliza el Estado para beneficiar intereses corporativos y negar la crisis ecológica. Gobiernos como los de Trump, Milei y Bolsonaro son ejemplos de esta contradicción, priorizando privilegios económicos sobre la sostenibilidad ambiental. Se examinan dos corrientes libertarias: el minarquismo, que defiende un Estado mínimo para proteger derechos básicos, y el anarcocapitalismo, que rechaza toda intervención estatal. Ambas corrientes carecen de herramientas conceptuales para abordar la justicia ecológica, reduciendo la naturaleza a propiedad privada y rechazando regulaciones colectivas. Esta postura agrava la crisis ambiental, socializando sus costos mientras privatiza sus beneficios. El artículo advierte que el vacío dejado por el libertarianismo puede favorecer soluciones autoritarias, como el apartheid climático o el control malthusiano de poblaciones. Frente a esto, propone superar el individualismo libertario mediante una justicia ecológica post-libertaria, que reconozca los derechos de la naturaleza, fomente la gestión colectiva de bienes comunes e integre saberes científicos y ancestrales. En conclusión, el libertarianismo en el poder revela su incapacidad para enfrentar la crisis ecológica, requiriéndose nuevos paradigmas que reconcilien libertad, equidad y sostenibilidad dentro de los límites planetarios. Este artículo se presenta como parte del trabajo de tesis doctoral en el marco del Doctorado Interinstitucional en Educación de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Read More
