Abdiel Hernández Mendoza Febrero 2026 Una colaboración de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales El fin de la Guerra Fría y la transición al siglo de la competencia tecnológica Para algunos analistas, la realidad internacional contemporánea tiene similitudes importantes con el periodo histórico de la Guerra Fría. En este caso, el símil se encuentra en el control de los flujos de petróleo y las rutas marítimas para determinar el poder hemisférico. No obstante, ya entrado el siglo XXI, se suman a la energía otros elementos de gran valor: minerales críticos, infraestructura digital y cadenas de producción tecnológica. En este análisis se pretende mostrar el papel de Cuba, país que posee activos estratégicos de interés para las principales potencias. Al respecto, hay cambios también significativos en el pensamiento doctrinario, sobre todo estadounidense, que se exacerbaron aún más tras la llegada al poder de Donald Trump en 2025. Si bien, la Doctrina Monroe del siglo XIX buscó excluir a las potencias europeas, el ahora llamado “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe”, recién promulgada, busca excluir a China y Rusia del continente americano. Sin embargo, hay otros elementos de disputa que se suman al territorio y los recursos energéticos; es decir aquellos que garanticen la participación en la actual revolución tecnológica, entre estos, soberanía digital, cadenas de suministro de semiconductores e infraestructura de inteligencia artificial (IA). Así, debido a las restricciones con las que ha sobrevivido Cuba, es difícil asociarla a la revolución digital. Por ello, es importante comenzar a mencionar su papel en esta como un nodo importante para la obtención de recursos críticos que logran materializar dicha revolución. El 29 de enero de 2026, Trump dio a conocer una orden ejecutiva que declara “emergencia nacional” sobre la isla, amenazando con imponer tarifas masivas a proveedores de petróleo. Sin embargo, esta acción representa solo la punta visible de una estrategia geopolítica más profunda que trasciende el asedio energético conocido. Para ahondar en ello, vale la pena preguntarse si este asedio energético a Cuba constituye un acto de política exterior convencional basado en represión de régimen hostil o es mejor entendido como componente de una estrategia geopolítica integral dirigida a negar a China acceso a recursos estratégicos-críticos cuyo control influirá en la hegemonía tecnológica del siglo XXI. Recursos estratégicos-críticos en la cadena de producción digital Minerales críticos: níquel y cobalto piezas de la revolución digital Cuba tiene reservas importantes de níquel y cobalto que, al mirarse en una tabla estadística, podrían pasar desapercibidas, pero, cuando se desdobla su papel en el ciclo de producción de lo digital y el papel de sus actores, cobra importancia. En cuanto al níquel contenido, en la isla hay reservas por 5 500 000 toneladas, siendo el noveno productor mundial. En cuanto al cobalto contenido, cuenta con 140 640 toneladas de mineral, siendo el quinto productor mundial. Cabe decir que al ritmo de producción actual sus reservas se extienden a más de 25 años. Las operaciones mineras se concentran en Moa, provincia de Holguín, donde una empresa conjunta entre la canadiense Sherritt International y la estatal cubana Compañía General de Níquel opera yacimientos con 117 200 000 de toneladas de reservas probadas y probables de mineral con contenidos de 1.01% de níquel y 0.12% de cobalto. En 2023, la producción alcanzó aproximadamente 28 672 toneladas de níquel y 2876 toneladas de cobalto refinado. Estos minerales son críticos porque se requieren para el funcionamiento de los sistemas de almacenamiento de energía de los vehículos eléctricos, cuya demanda prevé un aumento de 70% para 2030. También son necesarios para el funcionamiento de centros de datos de IA, donde parte de sus sistemas requieren de baterías níquel-cobalto. Para 2030, se proyecta que los centros de datos consumirán aproximadamente 1000 teravatios-hora de electricidad, casi duplicando el consumo actual (lo equivalente al abastecimiento de más de 285 millones de hogares durante un año). Cabe decir que los semiconductores, que constituyen el “cerebro” de toda infraestructura digital, dependen de cadenas de suministro que requieren estabilidad en el abastecimiento de múltiples minerales críticos, incluyendo níquel para aplicaciones especializadas. De igual forma, el níquel de alta pureza es empleado en componentes electrónicos avanzados, incluyendo cátodos de baterías para tecnologías de transición energética. La brecha crítica: reservas sin capitalizar Este evidente que este país, debido a su debilidad en infraestructura asociada a los años de embargo económico que ha padecido, hay una brecha entre reservas y producción, lo cual es una actividad estratégica que no se ha instrumentalizado por falta de capital. Hay una disparidad crítica entre las reservas de Cuba y su producción efectiva. Mientras que Indonesia produce níquel a partir de reservas de 21 millones de toneladas, Australia (20 millones), Brasil (16 millones) y Rusia (6.9 millones) mantienen niveles de producción significativamente superiores a la isla. La producción cubana es inestable. Durante la primera década del siglo XXI, alcanzó un aproximado de 70 000 toneladas anuales, la cual disminuyó en 2014 a un promedio de 56 000, mientras que en 2020 llegó a 49 000 toneladas. Dicha brecha significa una limitación a la que se debe poner especial atención, pues hay carencia de capital para expandir la extracción minera en la isla. Si bien Sherritt International ha anunciado planes de expansión para extender la vida útil de las operaciones en Moa, con miras a 2040, para incrementar la producción entre 15% y 20%, con una inversión de 27 millones de dólares, resultan bajas respecto al potencial geológico cubano. La primera observación, en este sentido, es la identificación de una oportunidad estratégica no capitalizada, la cual, al ser observada por las potencias, se convierte en un objetivo de competencia. Destinos de exportación y relación con China En este contexto, comienzan a figurar otros actores, en especial China, que controla 93% de la manufactura de imanes de tierras raras y el ciclo de producción de minerales críticos. De obtener acceso al níquel y al cobalto cubanos, consolidaría aún más su capacidad y dominio de las redes mundiales de producción digital. El níquel y el cobalto cubanos siguen dos
Abdiel Hernández Mendoza Febrero 2026 Una colaboración de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales El fin de la Guerra Fría y la transición al siglo de la competencia tecnológica Para algunos analistas, la realidad internacional contemporánea tiene similitudes importantes con el periodo histórico de la Guerra Fría. En este caso, el símil se encuentra en el control de los flujos de petróleo y las rutas marítimas para determinar el poder hemisférico. No obstante, ya entrado el siglo XXI, se suman a la energía otros elementos de gran valor: minerales críticos, infraestructura digital y cadenas de producción tecnológica. En este análisis se pretende mostrar el papel de Cuba, país que posee activos estratégicos de interés para las principales potencias. Al respecto, hay cambios también significativos en el pensamiento doctrinario, sobre todo estadounidense, que se exacerbaron aún más tras la llegada al poder de Donald Trump en 2025. Si bien, la Doctrina Monroe del siglo XIX buscó excluir a las potencias europeas, el ahora llamado “Corolario Trump” o “Doctrina Donroe”, recién promulgada, busca excluir a China y Rusia del continente americano. Sin embargo, hay otros elementos de disputa que se suman al territorio y los recursos energéticos; es decir aquellos que garanticen la participación en la actual revolución tecnológica, entre estos, soberanía digital, cadenas de suministro de semiconductores e infraestructura de inteligencia artificial (IA). Así, debido a las restricciones con las que ha sobrevivido Cuba, es difícil asociarla a la revolución digital. Por ello, es importante comenzar a mencionar su papel en esta como un nodo importante para la obtención de recursos críticos que logran materializar dicha revolución. El 29 de enero de 2026, Trump dio a conocer una orden ejecutiva que declara “emergencia nacional” sobre la isla, amenazando con imponer tarifas masivas a proveedores de petróleo. Sin embargo, esta acción representa solo la punta visible de una estrategia geopolítica más profunda que trasciende el asedio energético conocido. Para ahondar en ello, vale la pena preguntarse si este asedio energético a Cuba constituye un acto de política exterior convencional basado en represión de régimen hostil o es mejor entendido como componente de una estrategia geopolítica integral dirigida a negar a China acceso a recursos estratégicos-críticos cuyo control influirá en la hegemonía tecnológica del siglo XXI. Recursos estratégicos-críticos en la cadena de producción digital Minerales críticos: níquel y cobalto piezas de la revolución digital Cuba tiene reservas importantes de níquel y cobalto que, al mirarse en una tabla estadística, podrían pasar desapercibidas, pero, cuando se desdobla su papel en el ciclo de producción de lo digital y el papel de sus actores, cobra importancia. En cuanto al níquel contenido, en la isla hay reservas por 5 500 000 toneladas, siendo el noveno productor mundial. En cuanto al cobalto contenido, cuenta con 140 640 toneladas de mineral, siendo el quinto productor mundial. Cabe decir que al ritmo de producción actual sus reservas se extienden a más de 25 años. Las operaciones mineras se concentran en Moa, provincia de Holguín, donde una empresa conjunta entre la canadiense Sherritt International y la estatal cubana Compañía General de Níquel opera yacimientos con 117 200 000 de toneladas de reservas probadas y probables de mineral con contenidos de 1.01% de níquel y 0.12% de cobalto. En 2023, la producción alcanzó aproximadamente 28 672 toneladas de níquel y 2876 toneladas de cobalto refinado. Estos minerales son críticos porque se requieren para el funcionamiento de los sistemas de almacenamiento de energía de los vehículos eléctricos, cuya demanda prevé un aumento de 70% para 2030. También son necesarios para el funcionamiento de centros de datos de IA, donde parte de sus sistemas requieren de baterías níquel-cobalto. Para 2030, se proyecta que los centros de datos consumirán aproximadamente 1000 teravatios-hora de electricidad, casi duplicando el consumo actual (lo equivalente al abastecimiento de más de 285 millones de hogares durante un año). Cabe decir que los semiconductores, que constituyen el “cerebro” de toda infraestructura digital, dependen de cadenas de suministro que requieren estabilidad en el abastecimiento de múltiples minerales críticos, incluyendo níquel para aplicaciones especializadas. De igual forma, el níquel de alta pureza es empleado en componentes electrónicos avanzados, incluyendo cátodos de baterías para tecnologías de transición energética. La brecha crítica: reservas sin capitalizar Este evidente que este país, debido a su debilidad en infraestructura asociada a los años de embargo económico que ha padecido, hay una brecha entre reservas y producción, lo cual es una actividad estratégica que no se ha instrumentalizado por falta de capital. Hay una disparidad crítica entre las reservas de Cuba y su producción efectiva. Mientras que Indonesia produce níquel a partir de reservas de 21 millones de toneladas, Australia (20 millones), Brasil (16 millones) y Rusia (6.9 millones) mantienen niveles de producción significativamente superiores a la isla. La producción cubana es inestable. Durante la primera década del siglo XXI, alcanzó un aproximado de 70 000 toneladas anuales, la cual disminuyó en 2014 a un promedio de 56 000, mientras que en 2020 llegó a 49 000 toneladas. Dicha brecha significa una limitación a la que se debe poner especial atención, pues hay carencia de capital para expandir la extracción minera en la isla. Si bien Sherritt International ha anunciado planes de expansión para extender la vida útil de las operaciones en Moa, con miras a 2040, para incrementar la producción entre 15% y 20%, con una inversión de 27 millones de dólares, resultan bajas respecto al potencial geológico cubano. La primera observación, en este sentido, es la identificación de una oportunidad estratégica no capitalizada, la cual, al ser observada por las potencias, se convierte en un objetivo de competencia. Destinos de exportación y relación con China En este contexto, comienzan a figurar otros actores, en especial China, que controla 93% de la manufactura de imanes de tierras raras y el ciclo de producción de minerales críticos. De obtener acceso al níquel y al cobalto cubanos, consolidaría aún más su capacidad y dominio de las redes mundiales de producción digital. El níquel y el cobalto cubanos siguen dos Read More
