El reconocimiento israelí del Estado de Somalilandia

Geopolítica y Derecho Internacional Juan Bautista Cartes Rodríguez Febrero 2026 Una aproximación histórica marcada por el legado colonial Desde que Somalilandia declaró su independencia, en 1991, no se había producido ningún reconocimiento de su estatalidad. Sin embargo, tras 34 años, esta afirmación no va a poder ser mantenida por más tiempo. El 26 de diciembre de 2025, Israel proclamó el inicio de relaciones diplomáticas plenas con Somalilandia, haciendo que, a finales de año, el mundo mirara hacia una región olvidada, testigo de realidades y dinámicas complejas en las últimas décadas. Con el reparto de África, a finales del siglo XIX, las potencias occidentales erigieron fronteras según intereses coloniales, en la mayoría de las veces, sin tener en consideración las organizaciones políticas previas, ni las identidades étnicas y culturales. El pueblo somalí (soomaali) que habitaban la región de Soomaaliya era uno de los pueblos mayoritarios y más visibles en el Cuerno de África. Este topónimo fue apropiado por las potencias occidentales para establecer tres somalias: la Somalia Francesa (actual Yibuti), la Somalia Británica (que corresponde con el noroeste del actual Estado somalí) y la Somalia Italiana (que corresponde principalmente con el sur y centro de ese mismo Estado). En todo caso, junto al pueblo somalí, en el territorio de las tres somalias ya coexistían otros grupos étnicos como los afar, los bantúes y ciertas comunidades árabes. La Somalia Francesa logró su independencia en 1977, proclamándose como República de Yibuti. Mientras que la Somalia Británica se independizó el 26 de junio de 1960, bajo el nombre de República de Somalilandia. Es importante precisar la fecha concreta, pues 5 días más tarde, el 1 de julio de 1960, la Somalia Italiana consiguió su independencia a la vez que, ese mismo día, acordó su unión con la recién creada República de Somalilandia. Nació entonces el Estado de la República de Somalia. Sin embargo, el poder político y económico se localizó en el centro y sur del Estado, donde precisamente se situó su capital, Mogadisco. Este proceder desencadenó un sentimiento de marginación y exclusión en el norte. Siguiendo el devenir de los años, en 1969 se estableció el régimen dictatorial de Mohamed Siad Barre mediante un golpe militar que derrocó al gobierno somalí. Mientras tanto, en el norte del Estado, distintos grupos comenzaron a organizarse en movimientos de resistencia aspirando a alcanzar mayor autonomía y derechos. Esto derivó en una fuerte represión del régimen dictatorial con bombardeos a ciudades, miles de personas desplazadas y graves violaciones de derechos humanos. Tras la caída de Siad Barre, en enero de 1991, el país entró en un periodo de guerra civil en la que distintas facciones lucharon por el poder sin existir un gobierno central con un control efectivo. Bajo este escenario, en mayo de 1991, la República de Somalilandia declaró unilateralmente su independencia sobre un territorio que corresponde mayoritariamente con la antigua Somalia Británica, y que, desde entonces, ha venido operando con ejército propio, moneda, parlamento, tribunales de justicia y sistema de recaudación de impuestos. En todo caso, esta alegada estabilidad que se pretende contraponer a la situación del resto del territorio somalí ha de ser matizada. En primer lugar, en la actualidad hay zonas disputadas en las que las autoridades de Somalilandia solo han logrado un control parcial. Entre ellas, las regiones de Sool, Sanaag y la ciudad de Buuhoodle. Asimismo, distintas organizaciones no gubernamentales, entre ellas Amnistía Internacional, han denunciado posibles bombardeos indiscriminados para la toma de ciudades, que han causado la muerte de civiles y han provocado daños en hospitales y escuelas, dando lugar a desplazamientos de decena de miles de personas. A esto se suman importantes restricciones a la libertad de expresión . Más aún, en el propio Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Estados como el Reino Unido y Rusia han puesto de manifiesto que la declaración de reconocimiento israelí no hará sino fortalecer al grupo terrorista Al Shabab, al que las autoridades de Mogadisco están haciendo frente. Un mapa poliédrico jurídico y político En este contexto, el 26 de diciembre de 2025, Israel reconoció oficialmente a la República de Somalilandia como Estado soberano e independiente. La declaración de reconocimiento señala que esta acción contribuirá a generar paz, estabilidad y prosperidad en el Cuerno de África y en el Medio Oriente. Asimismo, aquel día también fue firmada una declaración conjunta entre el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, y el Presidente de la República de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi, en el que especificaban que la declaración de reconocimiento “se inscribe en el espíritu de los Acuerdos de Abraham, firmados por iniciativa del presidente Donald Trump”. Además, añadía que “el Estado de Israel planea ampliar de inmediato sus relaciones con la República de Somalilandia mediante una amplia cooperación en los ámbitos de la agricultura, la salud, la tecnología y la economía”. En todo caso, más allá de la letra de las referidas declaraciones, esta medida ha de leerse como una pieza más en el tablero de la geopolítica internacional, particularmente respecto de su pugna con Irán. En el presente contexto, la búsqueda de aliados en la región del mar Rojo es una de las razones más significativas de este movimiento. Netanyahu considera necesario contrarrestar la actuación de los hutíes, aliados de Teherán, quienes desde 2014 controlan Saná y amplias zonas del norte de Yemen. No solo para afianzar alianzas regionales, sino por ser entendido este territorio como un pilar necesario para fortalecer su seguridad nacional. Hay que recordar que los hutiés, bajo proclamas de apoyo al pueblo palestino, han lanzado en los últimos meses misiles y drones contra Israel y han intentado bloquear el estrecho de Bab el Mandeb, un corredor clave para el comercio internacional. Coincido, por tanto, con Asher Lubotzky, investigador del Instituto de Relaciones Israel-África, cuando sostiene que nos encontramos ante un reflejo de la conocida “doctrina de la periferia”. De manera que, según el autor, Somalilandia se uniría bajo esta lente a las estrechas relaciones

​Geopolítica y Derecho Internacional Juan Bautista Cartes Rodríguez Febrero 2026 Una aproximación histórica marcada por el legado colonial Desde que Somalilandia declaró su independencia, en 1991, no se había producido ningún reconocimiento de su estatalidad. Sin embargo, tras 34 años, esta afirmación no va a poder ser mantenida por más tiempo. El 26 de diciembre de 2025, Israel proclamó el inicio de relaciones diplomáticas plenas con Somalilandia, haciendo que, a finales de año, el mundo mirara hacia una región olvidada, testigo de realidades y dinámicas complejas en las últimas décadas. Con el reparto de África, a finales del siglo XIX, las potencias occidentales erigieron fronteras según intereses coloniales, en la mayoría de las veces, sin tener en consideración las organizaciones políticas previas, ni las identidades étnicas y culturales. El pueblo somalí (soomaali) que habitaban la región de Soomaaliya era uno de los pueblos mayoritarios y más visibles en el Cuerno de África. Este topónimo fue apropiado por las potencias occidentales para establecer tres somalias: la Somalia Francesa (actual Yibuti), la Somalia Británica (que corresponde con el noroeste del actual Estado somalí) y la Somalia Italiana (que corresponde principalmente con el sur y centro de ese mismo Estado). En todo caso, junto al pueblo somalí, en el territorio de las tres somalias ya coexistían otros grupos étnicos como los afar, los bantúes y ciertas comunidades árabes. La Somalia Francesa logró su independencia en 1977, proclamándose como República de Yibuti. Mientras que la Somalia Británica se independizó el 26 de junio de 1960, bajo el nombre de República de Somalilandia. Es importante precisar la fecha concreta, pues 5 días más tarde, el 1 de julio de 1960, la Somalia Italiana consiguió su independencia a la vez que, ese mismo día, acordó su unión con la recién creada República de Somalilandia. Nació entonces el Estado de la República de Somalia. Sin embargo, el poder político y económico se localizó en el centro y sur del Estado, donde precisamente se situó su capital, Mogadisco. Este proceder desencadenó un sentimiento de marginación y exclusión en el norte. Siguiendo el devenir de los años, en 1969 se estableció el régimen dictatorial de Mohamed Siad Barre mediante un golpe militar que derrocó al gobierno somalí. Mientras tanto, en el norte del Estado, distintos grupos comenzaron a organizarse en movimientos de resistencia aspirando a alcanzar mayor autonomía y derechos. Esto derivó en una fuerte represión del régimen dictatorial con bombardeos a ciudades, miles de personas desplazadas y graves violaciones de derechos humanos. Tras la caída de Siad Barre, en enero de 1991, el país entró en un periodo de guerra civil en la que distintas facciones lucharon por el poder sin existir un gobierno central con un control efectivo. Bajo este escenario, en mayo de 1991, la República de Somalilandia declaró unilateralmente su independencia sobre un territorio que corresponde mayoritariamente con la antigua Somalia Británica, y que, desde entonces, ha venido operando con ejército propio, moneda, parlamento, tribunales de justicia y sistema de recaudación de impuestos. En todo caso, esta alegada estabilidad que se pretende contraponer a la situación del resto del territorio somalí ha de ser matizada. En primer lugar, en la actualidad hay zonas disputadas en las que las autoridades de Somalilandia solo han logrado un control parcial. Entre ellas, las regiones de Sool, Sanaag y la ciudad de Buuhoodle. Asimismo, distintas organizaciones no gubernamentales, entre ellas Amnistía Internacional, han denunciado posibles bombardeos indiscriminados para la toma de ciudades, que han causado la muerte de civiles y han provocado daños en hospitales y escuelas, dando lugar a desplazamientos de decena de miles de personas. A esto se suman importantes restricciones a la libertad de expresión . Más aún, en el propio Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Estados como el Reino Unido y Rusia han puesto de manifiesto que la declaración de reconocimiento israelí no hará sino fortalecer al grupo terrorista Al Shabab, al que las autoridades de Mogadisco están haciendo frente. Un mapa poliédrico jurídico y político En este contexto, el 26 de diciembre de 2025, Israel reconoció oficialmente a la República de Somalilandia como Estado soberano e independiente. La declaración de reconocimiento señala que esta acción contribuirá a generar paz, estabilidad y prosperidad en el Cuerno de África y en el Medio Oriente. Asimismo, aquel día también fue firmada una declaración conjunta entre el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, y el Presidente de la República de Somalilandia, Abdirahman Mohamed Abdullahi, en el que especificaban que la declaración de reconocimiento “se inscribe en el espíritu de los Acuerdos de Abraham, firmados por iniciativa del presidente Donald Trump”. Además, añadía que “el Estado de Israel planea ampliar de inmediato sus relaciones con la República de Somalilandia mediante una amplia cooperación en los ámbitos de la agricultura, la salud, la tecnología y la economía”. En todo caso, más allá de la letra de las referidas declaraciones, esta medida ha de leerse como una pieza más en el tablero de la geopolítica internacional, particularmente respecto de su pugna con Irán. En el presente contexto, la búsqueda de aliados en la región del mar Rojo es una de las razones más significativas de este movimiento. Netanyahu considera necesario contrarrestar la actuación de los hutíes, aliados de Teherán, quienes desde 2014 controlan Saná y amplias zonas del norte de Yemen. No solo para afianzar alianzas regionales, sino por ser entendido este territorio como un pilar necesario para fortalecer su seguridad nacional. Hay que recordar que los hutiés, bajo proclamas de apoyo al pueblo palestino, han lanzado en los últimos meses misiles y drones contra Israel y han intentado bloquear el estrecho de Bab el Mandeb, un corredor clave para el comercio internacional. Coincido, por tanto, con Asher Lubotzky, investigador del Instituto de Relaciones Israel-África, cuando sostiene que nos encontramos ante un reflejo de la conocida “doctrina de la periferia”. De manera que, según el autor, Somalilandia se uniría bajo esta lente a las estrechas relaciones Read More

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