La historia de la imagen es la historia del hombre. Esta afirmación va a estar presente a lo largo del desarrollo de la obra de Belting; la propuesta del autor será que la imagen es un asunto antropológico, y para ello no se enfocará en abordarla únicamente desde la percepción o desde el significado, habrá que detenerse en lo simbólico.
La pregunta que habrá de hacerse respecto a la imagen no es el qué, sino el cómo. Es decir, para comprender las imágenes no sólo debe tematizarse qué es, su significado, sino el cómo es posible y bajo qué condiciones: la historicidad de la imagen, o mejor dicho, del hombre. En primer lugar, la imagen es reflejo de las concepciones que cada cultura tiene del mundo a la vez que ésta crea las preconcepciones que la posibilitan.
La historia de la imagen es la historia del hombre. Esta afirmación va a estar presente a lo largo del desarrollo de la obra de Belting; la propuesta del autor será que la imagen es un asunto antropológico, y para ello no se enfocará en abordarla únicamente desde la percepción o desde el significado, habrá que detenerse en lo simbólico.La pregunta que habrá de hacerse respecto a la imagen no es el qué, sino el cómo. Es decir, para comprender las imágenes no sólo debe tematizarse qué es, su significado, sino el cómo es posible y bajo qué condiciones: la historicidad de la imagen, o mejor dicho, del hombre. En primer lugar, la imagen es reflejo de las concepciones que cada cultura tiene del mundo a la vez que ésta crea las preconcepciones que la posibilitan. Read More
