El liberalismo, en esencia, consiste en relegar el pluralismo y trasladarlo a la esfera privada para asegurar el consenso en la esfera pública. De este modo, todas las cuestiones controvertidas (por antonomasia, la discusión en torno a la verdad) son eliminadas de la agenda para crear las condiciones de un consenso “racional”. En consecuencia, el reino de la política se transforma en un terreno en el cual los individuos, despojados de sus pasiones y creencias más fundamentales, aceptan someterse a acuerdos que consideran (o se les imponen) como neutrales. Es así como niega el liberalismo la dimensión de lo político (esto es, de lo potemos, lo dinámico, lo conflictivo), con el fin de reconducirlo al ámbito de la política (la polis, el lugar de la reconciliación del conflicto).
El liberalismo, en esencia, consiste en relegar el pluralismo y trasladarlo a la esfera privada para asegurar el consenso en la esfera pública. De este modo, todas las cuestiones controvertidas (por antonomasia, la discusión en torno a la verdad) son eliminadas de la agenda para crear las condiciones de un consenso “racional”. En consecuencia, el reino de la política se transforma en un terreno en el cual los individuos, despojados de sus pasiones y creencias más fundamentales, aceptan someterse a acuerdos que consideran (o se les imponen) como neutrales. Es así como niega el liberalismo la dimensión de lo político (esto es, de lo potemos, lo dinámico, lo conflictivo), con el fin de reconducirlo al ámbito de la política (la polis, el lugar de la reconciliación del conflicto). Read More
