Mundial de futbol de Norteamérica: lo que está en juego

Nuevo número de Foreign Affairs Latinoamérica Jordi Bacaria Colom Abril 2026 El tema central de esta edición de Foreign Affairs Latinoamérica (FAL) está dedicado a la geopolítica del deporte y, en particular, al Mundial de futbol de 2026, que se disputará en junio y julio en Canadá, Estados Unidos y México. Esto puede parecer una frivolidad cuando otros graves acontecimientos, tanto en el mundo como en la región, están generando incertidumbre y conflictos de alto riesgo. La intervención de Estados Unidos en Venezuela, el asedio a Cuba y la guerra desencadenada en Irán a partir del ataque del 28 de febrero son tres acciones que vulneran el Derecho Internacional y forman parte del guion de la política del presidente estadounidense Donald Trump. El lector puede cuestionar por qué, con lo que sucede en el mundo, FAL habla de futbol. Todo tiene una explicación. Desde la perspectiva geopolítica, se han utilizado los grandes eventos deportivos como una forma de poder blando, en que las instituciones deportivas actúan como agentes geopolíticos, los países buscan ganar prestigio e incluso las autocracias pretenden mejorar su imagen. En el caso de la Copa del Mundo en Norteamérica, además de los riesgos de seguridad durante las competiciones, se añade la incertidumbre de lo que acontece en México después de la captura y muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, Rubén Oseguera Cervantes —también identificado como Nemesio Oseguera Cervantes o el Mencho—, que desató una enorme violencia en varios estados y obligo al confinamiento de la población y a estrictas recomendaciones de seguridad personal. En México deben jugarse trece partidos del Mundial: cinco en la Ciudad de México, cuatro en Guadalajara y cuatro en Monterrey. La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) solicitó un informe a la Federación Mexicana de Futbol Asociación para evaluar la situación en el estado de Jalisco, a fin de considerar si se mantiene como una de las sedes mexicanas del Mundial. Según lo que suceda en las próximas semanas en el mundo, habrá que evaluar si el poder blando es compatible con los tambores de guerra y si, ante el desorden internacional, vale la pena mantener el espectáculo mundialista. Los artículos que presentamos en esta edición tratan los aspectos del evento deportivo que son clave desde una perspectiva geopolítica. Erik Del Ángel Landeros escribe sobre la oportunidad que le da a México tanto para mejorar su imagen como para generar derrama económica, la cual —asegura— surgió gracias a la corrupción pasada de la FIFA, que situó a México en el mismo tablero de Estados Unidos. Diana Plaza Martin analiza por qué las instituciones deportivas internacionales no pueden resolver los conflictos geopolíticos, pero si se han convertido en un agente geopolítico, cuya herramienta de presión más relevante es, precisamente, el derecho de participación en los megaeventos de los que son propietarios. Por otra parte, Santiago Piedras González profundiza en la alianza del poder entre Trump y Giovanni Vincenzo Infantino, quien, como Presidente de la FIFA, ha dado su apoyo entusiasta al republicano durante su segundo mandato. La seguridad, la cooperación y las relaciones entre los tres países organizadores de la Copa del Mundo, en un contexto de revisión del acuerdo comercial trilateral, persecución de migrantes en Estados Unidos y amenazas a Canadá por parte de Trump, son examinados por María Cristina Rosas, mientras que Alejandro Chanona y Yadira Gálvez abordan los riesgos y las amenazas a la seguridad y a las relaciones trilaterales, sobre todo por las tensiones en materia de comercio, seguridad (lucha contra el narcotráfico), gestión de las fronteras, migración y alianzas internacionales. La proyección del liderazgo centrado en la posibilidad de actuación que pueden encontrar los pequeños Estados en espacios colectivos —en este caso, el Mundial—, donde promuevan la resonancia de sus valores y logren la adhesión normativa de terceros actores hacia un fin particular, es analizada por Almendra Ortiz de Zárate Béjar. Por su parte, Fabio Schmocker sostiene que los regímenes autocráticos utilizan el poder blando del futbol para moldear la percepción mundial, cultivar la buena voluntad entre el público extranjero, así como acceder a las élites políticas y económicas internacionales influyentes. Por último, Agustín Vallejo, Soran Mohtadi, María Paula Pérez A., Pablo M. Pinto y Garrett Upchurch demuestran cómo el auge del futbol en Estados Unidos se relaciona con los cambios demográficos generados, de manera particular, por la migración latinoamericana. El 9 de octubre de 2025, en su cuenta de Instagram, Infantino felicito a los países que habían colaborado para lograr un alto al fuego en el Medio Oriente y escribió que “el presidente Donald J. Trump definitivamente merece el premio Nobel de la Paz por sus acciones decisivas”. Así, el premio FIFA de la Paz fue una herramienta ideada por el para otorgarle validez al mandatario estadounidense en el marco de la campana que el mismo Trump lidero para obtener el Nobel. ¿Seguirá el apoyo de Infantino a Trump después de la guerra desatada en el Medio Oriente? El Dialogo Ñ sitúa el foco en Cuba. Michael J. Bustamante señala que, en parte, la tragedia en la isla es el resultado de choques externos. En su primer mandato, Trump restableció muchas de las sanciones que Barack Obama había levantado. Luego, el presidente Joseph R. Biden solo las relajo de manera parcial, y Trump restableció algunas de ellas al inicio de su segundo periodo de gobierno. La pandemia de covid-19 destrozo la industria turística de la isla y, con la remoción forzada de Nicolas Maduro del poder en Venezuela, Cuba no solo ha perdido a su socio económico y geopolítico más importante, sino que el gobierno de Trump está tratando de estrangular por completo los suministros de petróleo que aun llegan. Sin embargo, Bustamante señala que la emergencia actual también es un desastre provocado por el gobierno cubano. Las autoridades no han estado dispuestas a romper de manera decisiva con el esclerótico modelo de planificación centralizada del país, las expansiones adicionales del sector privado han sido irregulares, y la mala política monetaria ha contribuido a una

​Nuevo número de Foreign Affairs Latinoamérica Jordi Bacaria Colom Abril 2026 El tema central de esta edición de Foreign Affairs Latinoamérica (FAL) está dedicado a la geopolítica del deporte y, en particular, al Mundial de futbol de 2026, que se disputará en junio y julio en Canadá, Estados Unidos y México. Esto puede parecer una frivolidad cuando otros graves acontecimientos, tanto en el mundo como en la región, están generando incertidumbre y conflictos de alto riesgo. La intervención de Estados Unidos en Venezuela, el asedio a Cuba y la guerra desencadenada en Irán a partir del ataque del 28 de febrero son tres acciones que vulneran el Derecho Internacional y forman parte del guion de la política del presidente estadounidense Donald Trump. El lector puede cuestionar por qué, con lo que sucede en el mundo, FAL habla de futbol. Todo tiene una explicación. Desde la perspectiva geopolítica, se han utilizado los grandes eventos deportivos como una forma de poder blando, en que las instituciones deportivas actúan como agentes geopolíticos, los países buscan ganar prestigio e incluso las autocracias pretenden mejorar su imagen. En el caso de la Copa del Mundo en Norteamérica, además de los riesgos de seguridad durante las competiciones, se añade la incertidumbre de lo que acontece en México después de la captura y muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, Rubén Oseguera Cervantes —también identificado como Nemesio Oseguera Cervantes o el Mencho—, que desató una enorme violencia en varios estados y obligo al confinamiento de la población y a estrictas recomendaciones de seguridad personal. En México deben jugarse trece partidos del Mundial: cinco en la Ciudad de México, cuatro en Guadalajara y cuatro en Monterrey. La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) solicitó un informe a la Federación Mexicana de Futbol Asociación para evaluar la situación en el estado de Jalisco, a fin de considerar si se mantiene como una de las sedes mexicanas del Mundial. Según lo que suceda en las próximas semanas en el mundo, habrá que evaluar si el poder blando es compatible con los tambores de guerra y si, ante el desorden internacional, vale la pena mantener el espectáculo mundialista. Los artículos que presentamos en esta edición tratan los aspectos del evento deportivo que son clave desde una perspectiva geopolítica. Erik Del Ángel Landeros escribe sobre la oportunidad que le da a México tanto para mejorar su imagen como para generar derrama económica, la cual —asegura— surgió gracias a la corrupción pasada de la FIFA, que situó a México en el mismo tablero de Estados Unidos. Diana Plaza Martin analiza por qué las instituciones deportivas internacionales no pueden resolver los conflictos geopolíticos, pero si se han convertido en un agente geopolítico, cuya herramienta de presión más relevante es, precisamente, el derecho de participación en los megaeventos de los que son propietarios. Por otra parte, Santiago Piedras González profundiza en la alianza del poder entre Trump y Giovanni Vincenzo Infantino, quien, como Presidente de la FIFA, ha dado su apoyo entusiasta al republicano durante su segundo mandato. La seguridad, la cooperación y las relaciones entre los tres países organizadores de la Copa del Mundo, en un contexto de revisión del acuerdo comercial trilateral, persecución de migrantes en Estados Unidos y amenazas a Canadá por parte de Trump, son examinados por María Cristina Rosas, mientras que Alejandro Chanona y Yadira Gálvez abordan los riesgos y las amenazas a la seguridad y a las relaciones trilaterales, sobre todo por las tensiones en materia de comercio, seguridad (lucha contra el narcotráfico), gestión de las fronteras, migración y alianzas internacionales. La proyección del liderazgo centrado en la posibilidad de actuación que pueden encontrar los pequeños Estados en espacios colectivos —en este caso, el Mundial—, donde promuevan la resonancia de sus valores y logren la adhesión normativa de terceros actores hacia un fin particular, es analizada por Almendra Ortiz de Zárate Béjar. Por su parte, Fabio Schmocker sostiene que los regímenes autocráticos utilizan el poder blando del futbol para moldear la percepción mundial, cultivar la buena voluntad entre el público extranjero, así como acceder a las élites políticas y económicas internacionales influyentes. Por último, Agustín Vallejo, Soran Mohtadi, María Paula Pérez A., Pablo M. Pinto y Garrett Upchurch demuestran cómo el auge del futbol en Estados Unidos se relaciona con los cambios demográficos generados, de manera particular, por la migración latinoamericana. El 9 de octubre de 2025, en su cuenta de Instagram, Infantino felicito a los países que habían colaborado para lograr un alto al fuego en el Medio Oriente y escribió que “el presidente Donald J. Trump definitivamente merece el premio Nobel de la Paz por sus acciones decisivas”. Así, el premio FIFA de la Paz fue una herramienta ideada por el para otorgarle validez al mandatario estadounidense en el marco de la campana que el mismo Trump lidero para obtener el Nobel. ¿Seguirá el apoyo de Infantino a Trump después de la guerra desatada en el Medio Oriente? El Dialogo Ñ sitúa el foco en Cuba. Michael J. Bustamante señala que, en parte, la tragedia en la isla es el resultado de choques externos. En su primer mandato, Trump restableció muchas de las sanciones que Barack Obama había levantado. Luego, el presidente Joseph R. Biden solo las relajo de manera parcial, y Trump restableció algunas de ellas al inicio de su segundo periodo de gobierno. La pandemia de covid-19 destrozo la industria turística de la isla y, con la remoción forzada de Nicolas Maduro del poder en Venezuela, Cuba no solo ha perdido a su socio económico y geopolítico más importante, sino que el gobierno de Trump está tratando de estrangular por completo los suministros de petróleo que aun llegan. Sin embargo, Bustamante señala que la emergencia actual también es un desastre provocado por el gobierno cubano. Las autoridades no han estado dispuestas a romper de manera decisiva con el esclerótico modelo de planificación centralizada del país, las expansiones adicionales del sector privado han sido irregulares, y la mala política monetaria ha contribuido a una Read More

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