Este estudio analiza las percepciones sobre la precariedad laboral y compara las dinámicas de género en este ámbito, basándose en los resultados de una encuesta realizada a periodistas en Argentina. El análisis de los 672 cuestionarios completados indica una disparidad de género, especialmente para las mujeres, en términos de inestabilidad laboral, ya que son más propensas a ocupar puestos temporales y a tiempo parcial. Además, se ha observado una discrepancia en su capacidad para influir en la organización del trabajo, ya que con frecuencia ocupan puestos de menor nivel y dan prioridad al bienestar familiar. La maternidad y el cuidado de personas dependientes son obstáculos importantes para el desarrollo profesional de las mujeres, ya que a menudo se ven obligadas a posponer proyectos o modificar sus condiciones de trabajo. Sin embargo, este no es el único factor a tener en cuenta. Un número significativo de participantes ha expresado sentirse infravalorado, lo que se atribuye en gran medida a su género. La opinión predominante entre ambos sexos es que los periodistas varones se benefician de una gama más amplia de oportunidades, mejores perspectivas de promoción profesional y condiciones de trabajo más favorables. El sexismo que aún persiste en el sector también se considera una limitación fundamental, ya que muchas mujeres se sienten infravaloradas en sus lugares de trabajo simplemente por ser mujeres, independientemente de si tienen hijos o no. Este estudio supone una importante contribución a una comprensión más completa de la brecha de género en el periodismo a escala mundial. En este contexto, la regulación de la conciliación de la vida laboral y familiar y la aplicación de cuotas de género son procesos que todavía tienen recorrido en muchas regiones del mundo.
Este estudio analiza las percepciones sobre la precariedad laboral y compara las dinámicas de género en este ámbito, basándose en los resultados de una encuesta realizada a periodistas en Argentina. El análisis de los 672 cuestionarios completados indica una disparidad de género, especialmente para las mujeres, en términos de inestabilidad laboral, ya que son más propensas a ocupar puestos temporales y a tiempo parcial. Además, se ha observado una discrepancia en su capacidad para influir en la organización del trabajo, ya que con frecuencia ocupan puestos de menor nivel y dan prioridad al bienestar familiar. La maternidad y el cuidado de personas dependientes son obstáculos importantes para el desarrollo profesional de las mujeres, ya que a menudo se ven obligadas a posponer proyectos o modificar sus condiciones de trabajo. Sin embargo, este no es el único factor a tener en cuenta. Un número significativo de participantes ha expresado sentirse infravalorado, lo que se atribuye en gran medida a su género. La opinión predominante entre ambos sexos es que los periodistas varones se benefician de una gama más amplia de oportunidades, mejores perspectivas de promoción profesional y condiciones de trabajo más favorables. El sexismo que aún persiste en el sector también se considera una limitación fundamental, ya que muchas mujeres se sienten infravaloradas en sus lugares de trabajo simplemente por ser mujeres, independientemente de si tienen hijos o no. Este estudio supone una importante contribución a una comprensión más completa de la brecha de género en el periodismo a escala mundial. En este contexto, la regulación de la conciliación de la vida laboral y familiar y la aplicación de cuotas de género son procesos que todavía tienen recorrido en muchas regiones del mundo.
