La diplomacia presidencial en acción

Presencia y ausencia internacional de Claudia Sheinbaum  Rafael Velázquez Flores Julio 2026 Una colaboración del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM) Desde hace varias décadas, los viajes internacionales de los presidentes mexicanos se han consolidado como un componente central de la diplomacia presidencial. Su propósito ha sido fortalecer los vínculos políticos, económicos y diplomáticos de México, así como promover los intereses del país en el exterior. Esta práctica adquirió un carácter sistemático durante el gobierno de Adolfo López Mateos, quien realizó diversas giras internacionales. Sus sucesores, Luis Echeverría y José López Portillo, profundizaron esa tendencia, impulsados, respectivamente, por una política exterior más activa y por la bonanza petrolera de la década de 1970. Posteriormente, con la apertura económica y la creciente integración de México al comercio internacional durante las décadas de 1980 y 1990, las giras presidenciales se intensificaron de manera significativa. En ese contexto, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo realizaron un número considerable de visitas al extranjero. Entre 2000 y 2018, los viajes internacionales de los presidentes mexicanos se incrementaron de manera significativa. La globalización, la expansión del libre comercio y la consolidación democrática impulsaron esta faceta de la política exterior. Los tres mandatarios de ese periodo ⸺Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto⸺ realizaron, en promedio, dieciséis viajes al año, lo que fortaleció la diplomacia presidencial como instrumento de proyección internacional. En contraste, Andrés Manuel López Obrador efectuó únicamente siete giras internacionales durante todo su sexenio. Desde su etapa como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México había mostrado escaso interés por este tipo de actividades, una posición resumida en su conocida afirmación de que “la mejor política exterior es la política interna”. Su limitada participación en foros y reuniones internacionales redujo la visibilidad de México en distintos espacios multilaterales y bilaterales y, con ello, las oportunidades que ofrece la diplomacia presidencial para promover los intereses del país en el exterior. La diplomacia presidencial de Sheinbaum en su primer año de gobierno (2024-2025) Durante el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, parecía que esa tendencia comenzaría a modificarse y que existía una oportunidad para fortalecer nuevamente la diplomacia presidencial. En ese periodo, la presidenta realizó cinco viajes internacionales: participó en las cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el G-20 y el G-7, además de realizar visitas oficiales a Guatemala y Panamá. Algunos analistas interpretaron estos movimientos como una señal de cambio respecto a la diplomacia presidencial de su antecesor y como una apuesta por una mayor presencia de México en los principales espacios internacionales. Sin embargo, esta cifra aún se encontraba lejos del promedio registrado durante los gobiernos de los dos presidentes panistas y el priista que gobernaron entre 2000 y 2018. Por otra parte, también deben considerarse las ausencias significativas de la Presidenta durante su primer año de gobierno. Por ejemplo, Sheinbaum no asistió a la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada en noviembre de 2024 en Perú, debido a que México no mantenía relaciones diplomáticas con ese país en ese momento. En 2025 tampoco participó en la cumbre del APEC realizada en Corea del Sur; en su representación acudió el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Como resultado positivo de esa participación, México obtuvo la sede de la cumbre para 2028. La Presidenta tampoco asistió a la octogésima sesión de apertura de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2025, una reunión de especial relevancia por su carácter simbólico y por la presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno. Su participación en Nueva York también habría representado una oportunidad para respaldar la candidatura de la mexicana Alicia Bárcena a la Secretaría General de la ONU, aunque finalmente esta no prosperó. Asimismo, Sheinbaum anunció que no participaría en la Cumbre de las Américas debido a la decisión de los organizadores de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Tampoco asistió a la reunión entre la CELAC y la Unión Europea celebrada en Colombia en 2025. Durante su primer año de gobierno, la Presidenta no realizó ninguna visita de Estado a Estados Unidos, a diferencia de lo que había ocurrido tradicionalmente al inicio de otros gobiernos mexicanos, cuando los mandatarios buscaban fortalecer desde el principio la relación bilateral más importante del país. Incluso López Obrador viajó a Washington en julio de 2020 para participar en una ceremonia con motivo de la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Solo mediante una mayor proyección internacional el gobierno mexicano podrá ampliar sus márgenes de acción y contribuir a mejorar las condiciones internas del país. Aunque no existe la obligación de que la mandataria mexicana se reúna con su homólogo estadounidense durante el primer año de gobierno, un encuentro de este tipo habría tenido un valor estratégico para la política exterior de México. La comunicación directa entre ambos gobiernos resultaba especialmente relevante tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda ocasión y la adopción de diversas medidas que afectaban los intereses mexicanos. Hubo una oportunidad de que Sheinbaum se reuniera con Trump durante la cumbre del G-7, celebrada en Canadá en junio de 2026; sin embargo, el encuentro no se concretó debido a que el mandatario estadounidense se retiró de manera anticipada para tomar una decisión relacionada con un posible ataque militar contra Irán. Para entonces, ambos gobiernos ya habían mantenido varias conversaciones telefónicas para abordar asuntos de la agenda bilateral. Aunque el gobierno mexicano pudo considerar suficientes esos canales de comunicación, una reunión presencial habría representado una oportunidad estratégica para avanzar en temas de interés común. Al hacer un balance del primer año de gobierno de Sheinbaum, las ausencias internacionales fueron más numerosas que las giras realizadas. Es evidente que el gobierno mexicano otorgó prioridad a la agenda interna, razón por la cual en algunos encuentros internacionales optó por enviar representantes. No obstante, en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, resulta

​Presencia y ausencia internacional de Claudia Sheinbaum  Rafael Velázquez Flores Julio 2026 Una colaboración del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM) Desde hace varias décadas, los viajes internacionales de los presidentes mexicanos se han consolidado como un componente central de la diplomacia presidencial. Su propósito ha sido fortalecer los vínculos políticos, económicos y diplomáticos de México, así como promover los intereses del país en el exterior. Esta práctica adquirió un carácter sistemático durante el gobierno de Adolfo López Mateos, quien realizó diversas giras internacionales. Sus sucesores, Luis Echeverría y José López Portillo, profundizaron esa tendencia, impulsados, respectivamente, por una política exterior más activa y por la bonanza petrolera de la década de 1970. Posteriormente, con la apertura económica y la creciente integración de México al comercio internacional durante las décadas de 1980 y 1990, las giras presidenciales se intensificaron de manera significativa. En ese contexto, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo realizaron un número considerable de visitas al extranjero. Entre 2000 y 2018, los viajes internacionales de los presidentes mexicanos se incrementaron de manera significativa. La globalización, la expansión del libre comercio y la consolidación democrática impulsaron esta faceta de la política exterior. Los tres mandatarios de ese periodo ⸺Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto⸺ realizaron, en promedio, dieciséis viajes al año, lo que fortaleció la diplomacia presidencial como instrumento de proyección internacional. En contraste, Andrés Manuel López Obrador efectuó únicamente siete giras internacionales durante todo su sexenio. Desde su etapa como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México había mostrado escaso interés por este tipo de actividades, una posición resumida en su conocida afirmación de que “la mejor política exterior es la política interna”. Su limitada participación en foros y reuniones internacionales redujo la visibilidad de México en distintos espacios multilaterales y bilaterales y, con ello, las oportunidades que ofrece la diplomacia presidencial para promover los intereses del país en el exterior. La diplomacia presidencial de Sheinbaum en su primer año de gobierno (2024-2025) Durante el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, parecía que esa tendencia comenzaría a modificarse y que existía una oportunidad para fortalecer nuevamente la diplomacia presidencial. En ese periodo, la presidenta realizó cinco viajes internacionales: participó en las cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el G-20 y el G-7, además de realizar visitas oficiales a Guatemala y Panamá. Algunos analistas interpretaron estos movimientos como una señal de cambio respecto a la diplomacia presidencial de su antecesor y como una apuesta por una mayor presencia de México en los principales espacios internacionales. Sin embargo, esta cifra aún se encontraba lejos del promedio registrado durante los gobiernos de los dos presidentes panistas y el priista que gobernaron entre 2000 y 2018. Por otra parte, también deben considerarse las ausencias significativas de la Presidenta durante su primer año de gobierno. Por ejemplo, Sheinbaum no asistió a la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada en noviembre de 2024 en Perú, debido a que México no mantenía relaciones diplomáticas con ese país en ese momento. En 2025 tampoco participó en la cumbre del APEC realizada en Corea del Sur; en su representación acudió el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard. Como resultado positivo de esa participación, México obtuvo la sede de la cumbre para 2028. La Presidenta tampoco asistió a la octogésima sesión de apertura de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2025, una reunión de especial relevancia por su carácter simbólico y por la presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno. Su participación en Nueva York también habría representado una oportunidad para respaldar la candidatura de la mexicana Alicia Bárcena a la Secretaría General de la ONU, aunque finalmente esta no prosperó. Asimismo, Sheinbaum anunció que no participaría en la Cumbre de las Américas debido a la decisión de los organizadores de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Tampoco asistió a la reunión entre la CELAC y la Unión Europea celebrada en Colombia en 2025. Durante su primer año de gobierno, la Presidenta no realizó ninguna visita de Estado a Estados Unidos, a diferencia de lo que había ocurrido tradicionalmente al inicio de otros gobiernos mexicanos, cuando los mandatarios buscaban fortalecer desde el principio la relación bilateral más importante del país. Incluso López Obrador viajó a Washington en julio de 2020 para participar en una ceremonia con motivo de la entrada en vigor del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Solo mediante una mayor proyección internacional el gobierno mexicano podrá ampliar sus márgenes de acción y contribuir a mejorar las condiciones internas del país. Aunque no existe la obligación de que la mandataria mexicana se reúna con su homólogo estadounidense durante el primer año de gobierno, un encuentro de este tipo habría tenido un valor estratégico para la política exterior de México. La comunicación directa entre ambos gobiernos resultaba especialmente relevante tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda ocasión y la adopción de diversas medidas que afectaban los intereses mexicanos. Hubo una oportunidad de que Sheinbaum se reuniera con Trump durante la cumbre del G-7, celebrada en Canadá en junio de 2026; sin embargo, el encuentro no se concretó debido a que el mandatario estadounidense se retiró de manera anticipada para tomar una decisión relacionada con un posible ataque militar contra Irán. Para entonces, ambos gobiernos ya habían mantenido varias conversaciones telefónicas para abordar asuntos de la agenda bilateral. Aunque el gobierno mexicano pudo considerar suficientes esos canales de comunicación, una reunión presencial habría representado una oportunidad estratégica para avanzar en temas de interés común. Al hacer un balance del primer año de gobierno de Sheinbaum, las ausencias internacionales fueron más numerosas que las giras realizadas. Es evidente que el gobierno mexicano otorgó prioridad a la agenda interna, razón por la cual en algunos encuentros internacionales optó por enviar representantes. No obstante, en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, resulta Read More