La visión hace del mundo un conjunto de seres translúcidos. El horizonte es siempre ese plus que, enviándonos desde cualquier objeto en cuestión al siguiente y al siguiente, hace que la mirada “perfore” los objetos que encuentra a su paso. La opacidad no es todavía un hecho a tomar en cuenta. De algún modo, aún desde antes de Grecia, así ha trabajado el arte. Al fin y al cabo, tomando un ejemplo quizás más cercano, el truco de la perspectiva consiste en distribuir los objetos de tal modo que no interfieran con el avance de la mirada, que no se obstruyan unos a otros, que se cedan el paso entre sí, hasta que no estemos en presencia sino de líneas de fuga. Pero consumir incesantemente lo visible no es propiamente
ver, o en todo caso es <<no ver más que fuego>>
La visión hace del mundo un conjunto de seres translúcidos. El horizonte es siempre ese plus que, enviándonos desde cualquier objeto en cuestión al siguiente y al siguiente, hace que la mirada “perfore” los objetos que encuentra a su paso. La opacidad no es todavía un hecho a tomar en cuenta. De algún modo, aún desde antes de Grecia, así ha trabajado el arte. Al fin y al cabo, tomando un ejemplo quizás más cercano, el truco de la perspectiva consiste en distribuir los objetos de tal modo que no interfieran con el avance de la mirada, que no se obstruyan unos a otros, que se cedan el paso entre sí, hasta que no estemos en presencia sino de líneas de fuga. Pero consumir incesantemente lo visible no es propiamentever, o en todo caso es <<no ver más que fuego>> Read More
