Marta de la Vega aclara en Monte Ávila una larga confusión. En efecto, algunas doctrinas filosóficas, aunque parecieran estar más que claras, siempre pueden volver a debatirse, mientras quien se atreva a hacerlo fundamente bien su exposición con una profunda investigación y buenos postulados. Y esto es lo que hace la venezolana Marta de la Vega, en el libro “Evolucionismo versus Positivismo”, Premio Andrés Bello a la Investigación y finalista del Premio Extraordinario “Nuestra América”, de la Casa de Las Américas, en 1991, que acaba de aparecer en la colección “Estudios”, de Monte Ávila Editores Latinoamericana.
Marta de la Vega aclara en Monte Ávila una larga confusión. En efecto, algunas doctrinas filosóficas, aunque parecieran estar más que claras, siempre pueden volver a debatirse, mientras quien se atreva a hacerlo fundamente bien su exposición con una profunda investigación y buenos postulados. Y esto es lo que hace la venezolana Marta de la Vega, en el libro “Evolucionismo versus Positivismo”, Premio Andrés Bello a la Investigación y finalista del Premio Extraordinario “Nuestra América”, de la Casa de Las Américas, en 1991, que acaba de aparecer en la colección “Estudios”, de Monte Ávila Editores Latinoamericana. Read More
