Política exterior feminista en Latinoamérica

Nuevo número de Foreign Affairs Latinoamérica  Jordi Bacaria Colom Octubre 2026 El tema principal de esta edición es la política exterior feminista en Latinoamérica, a cargo de Grace Jaramillo como editora invitada, quien la entiende como “una política de Estado que define su interacción con otros países y con el sistema internacional, priorizando la paz, la igualdad de género y la defensa del medio ambiente”. Los artículos del bloque se centran en Latinoamérica y, como resume Jaramillo en su introducción, abordan varias dimensiones de la política exterior feminista en la región. Mónica Herz y Giancarlo Summa escriben una carta abierta a quien podría ser la nueva —y primera mujer— secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con consejos para recuperar legitimidad durante sus primeros 100 días. Naiki Guadalupe Olivas Gaspar rescata el papel de la agenda sobre mujeres, paz y seguridad como la columna vertebral que articula los movimientos por los derechos de género en la región, con la misión fundamental de la ONU de promover la paz y la seguridad. Josette Altmann-Borbón hace una revisión crítica de los intentos de impulsar una política exterior feminista en Latinoamérica y de las condiciones necesarias para institucionalizarla, pese a los vaivenes políticos. Dos artículos evalúan de manera directa las experiencias de México y Chile en esta materia. En el primer caso, Amrita Bahri y Ariadna Irena analizan los avances y los retrocesos para reducir la brecha de género en el sector público mexicano, específicamente en la correduría pública y el servicio diplomático; en el segundo, Gloria de la Fuente González presenta un análisis testimonial del proceso de implementación de la política exterior feminista en Chile. Por su parte, Jaramillo, en su artículo “¿Por fin tendremos a una secretaria general?”, presenta una lista elaborada a partir de ciertas variables sobre la meritocracia de las candidaturas a la Secretaría General de las Naciones Unidas, y encuentra que Michelle Bachelet y Rebeca Grynspan ocupan los primeros lugares. Sin embargo, advierte que no es una elección, sino una selección en la que tres miembros del Consejo de Seguridad —China, Estados Unidos y Rusia— terminarán imponiendo sus preferencias, mientras que Francia y el Reino Unido desempeñarán el papel de árbitros o mediadores. Los votos se deciden a partir de las percepciones que los miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad tienen sobre los candidatos. Lo que importa más es la percepción de neutralidad, y es aquí donde todo ha ido cuesta abajo para la mayoría de las candidaturas. Jaramillo analiza las posibilidades de cada una y concluye que tal vez ninguna de ellas resulte seleccionada, y que surja, en cambio, un candidato de consenso que no figure en el registro. En tal caso, se podría perder el turno latinoamericano de dirigir la Organización y la posibilidad de que, por primera vez, sea una mujer quien ocupe el cargo. En Diálogo Ñ, dos artículos abordan la dificultad de derrotar a los cárteles. La perspectiva de ambos autores presenta un interesante matiz, que podemos resumir en la siguiente pregunta: ¿hay que derrotarlos o hay que contenerlos? David Mora se pregunta por qué los cárteles mexicanos son tan difíciles de derrotar y explica los graves acontecimientos sucedidos en 2026, así como las acciones emprendidas por la presidenta Claudia Sheinbaum. Asimismo, la cooperación en materia de seguridad y el intercambio de inteligencia entre Estados Unidos y México resultan beneficiosos para los dos. Para Benjamin Lessing, a pesar de la retórica grandilocuente del presidente Donald Trump y su estilo confrontacional, su estrategia es, en realidad, convencional. Las guerras contra el narcotráfico basadas en la represión militarizada no solo han fracasado, sino que, en muchos casos, han resultado contraproducentes al fortalecer a los cárteles, que recurren a formas de violencia cada vez más extremas y destructivas. La alternativa propuesta consiste en que Washington abandone los operativos indiscriminados contra embarcaciones en el Caribe y concentre sus esfuerzos en organizaciones claramente identificadas como los traficantes de fentanilo. Ante un esquema de incentivos de este tipo, los grupos criminales podrían optar por desplazar parte de sus actividades hacia drogas y mercados ilícitos menos dañinos. Se trata, pues, de establecer líneas rojas a los cárteles. Si no se les puede vencer, habría que contenerlos y concentrarse en reducir los daños que generan en la sociedad, aunque es difícil de imaginar que Trump se comprometa con líneas rojas claras y coherentes, diseñadas ante todo para proteger el interés público, incluso cuando esas medidas beneficien solo a Estados Unidos. En la sección Mundo, María Rodríguez Domínguez y Felipe García Landa explican y analizan la redistritación emprendida en varios estados de Estados Unidos —conocida como gerrymandering— con el fin de alterar el voto en beneficio de los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre de 2026. Así, para muchos ciudadanos, el voto no decidirá entre alternativas reales, sino que legitimará un resultado moldeado de antemano por el diseño electoral. Aunque, por su representación territorial, esta práctica puede tener menos impacto en el Senado que en la Cámara de Representantes, sus efectos en la representación política son relevantes. Con sistemas avanzados de información geográfica, inteligencia artificial (IA) y bases de datos detalladas sobre el comportamiento electoral de cada barrio, hoy es posible trazar distritos con enorme precisión, y convertir márgenes mínimos en las urnas en mayorías sólidas y duraderas en el Congreso. Tal dinámica produce una subrepresentación artificial de las minorías étnicas y raciales. Más allá de la política interna, la brecha entre la voluntad popular y la representación legislativa puede tener efectos directos sobre la legitimidad y la eficacia de la diplomacia estadounidense en el mundo, particularmente en Latinoamérica. Para Brian Winter, es comprensible que Trump quiera dirigir la mirada hacia el sur, en lugar de otros puntos, ya que Latinoamérica destaca como el ámbito de la política exterior en el que ha tenido mayor éxito. El mandatario ha dedicado más atención y recursos a esta región que cualquier otro gobierno estadounidense por lo menos en 40 años, algo comprensible dadas sus prioridades sobre

​Nuevo número de Foreign Affairs Latinoamérica  Jordi Bacaria Colom Octubre 2026 El tema principal de esta edición es la política exterior feminista en Latinoamérica, a cargo de Grace Jaramillo como editora invitada, quien la entiende como “una política de Estado que define su interacción con otros países y con el sistema internacional, priorizando la paz, la igualdad de género y la defensa del medio ambiente”. Los artículos del bloque se centran en Latinoamérica y, como resume Jaramillo en su introducción, abordan varias dimensiones de la política exterior feminista en la región. Mónica Herz y Giancarlo Summa escriben una carta abierta a quien podría ser la nueva —y primera mujer— secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con consejos para recuperar legitimidad durante sus primeros 100 días. Naiki Guadalupe Olivas Gaspar rescata el papel de la agenda sobre mujeres, paz y seguridad como la columna vertebral que articula los movimientos por los derechos de género en la región, con la misión fundamental de la ONU de promover la paz y la seguridad. Josette Altmann-Borbón hace una revisión crítica de los intentos de impulsar una política exterior feminista en Latinoamérica y de las condiciones necesarias para institucionalizarla, pese a los vaivenes políticos. Dos artículos evalúan de manera directa las experiencias de México y Chile en esta materia. En el primer caso, Amrita Bahri y Ariadna Irena analizan los avances y los retrocesos para reducir la brecha de género en el sector público mexicano, específicamente en la correduría pública y el servicio diplomático; en el segundo, Gloria de la Fuente González presenta un análisis testimonial del proceso de implementación de la política exterior feminista en Chile. Por su parte, Jaramillo, en su artículo “¿Por fin tendremos a una secretaria general?”, presenta una lista elaborada a partir de ciertas variables sobre la meritocracia de las candidaturas a la Secretaría General de las Naciones Unidas, y encuentra que Michelle Bachelet y Rebeca Grynspan ocupan los primeros lugares. Sin embargo, advierte que no es una elección, sino una selección en la que tres miembros del Consejo de Seguridad —China, Estados Unidos y Rusia— terminarán imponiendo sus preferencias, mientras que Francia y el Reino Unido desempeñarán el papel de árbitros o mediadores. Los votos se deciden a partir de las percepciones que los miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad tienen sobre los candidatos. Lo que importa más es la percepción de neutralidad, y es aquí donde todo ha ido cuesta abajo para la mayoría de las candidaturas. Jaramillo analiza las posibilidades de cada una y concluye que tal vez ninguna de ellas resulte seleccionada, y que surja, en cambio, un candidato de consenso que no figure en el registro. En tal caso, se podría perder el turno latinoamericano de dirigir la Organización y la posibilidad de que, por primera vez, sea una mujer quien ocupe el cargo. En Diálogo Ñ, dos artículos abordan la dificultad de derrotar a los cárteles. La perspectiva de ambos autores presenta un interesante matiz, que podemos resumir en la siguiente pregunta: ¿hay que derrotarlos o hay que contenerlos? David Mora se pregunta por qué los cárteles mexicanos son tan difíciles de derrotar y explica los graves acontecimientos sucedidos en 2026, así como las acciones emprendidas por la presidenta Claudia Sheinbaum. Asimismo, la cooperación en materia de seguridad y el intercambio de inteligencia entre Estados Unidos y México resultan beneficiosos para los dos. Para Benjamin Lessing, a pesar de la retórica grandilocuente del presidente Donald Trump y su estilo confrontacional, su estrategia es, en realidad, convencional. Las guerras contra el narcotráfico basadas en la represión militarizada no solo han fracasado, sino que, en muchos casos, han resultado contraproducentes al fortalecer a los cárteles, que recurren a formas de violencia cada vez más extremas y destructivas. La alternativa propuesta consiste en que Washington abandone los operativos indiscriminados contra embarcaciones en el Caribe y concentre sus esfuerzos en organizaciones claramente identificadas como los traficantes de fentanilo. Ante un esquema de incentivos de este tipo, los grupos criminales podrían optar por desplazar parte de sus actividades hacia drogas y mercados ilícitos menos dañinos. Se trata, pues, de establecer líneas rojas a los cárteles. Si no se les puede vencer, habría que contenerlos y concentrarse en reducir los daños que generan en la sociedad, aunque es difícil de imaginar que Trump se comprometa con líneas rojas claras y coherentes, diseñadas ante todo para proteger el interés público, incluso cuando esas medidas beneficien solo a Estados Unidos. En la sección Mundo, María Rodríguez Domínguez y Felipe García Landa explican y analizan la redistritación emprendida en varios estados de Estados Unidos —conocida como gerrymandering— con el fin de alterar el voto en beneficio de los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre de 2026. Así, para muchos ciudadanos, el voto no decidirá entre alternativas reales, sino que legitimará un resultado moldeado de antemano por el diseño electoral. Aunque, por su representación territorial, esta práctica puede tener menos impacto en el Senado que en la Cámara de Representantes, sus efectos en la representación política son relevantes. Con sistemas avanzados de información geográfica, inteligencia artificial (IA) y bases de datos detalladas sobre el comportamiento electoral de cada barrio, hoy es posible trazar distritos con enorme precisión, y convertir márgenes mínimos en las urnas en mayorías sólidas y duraderas en el Congreso. Tal dinámica produce una subrepresentación artificial de las minorías étnicas y raciales. Más allá de la política interna, la brecha entre la voluntad popular y la representación legislativa puede tener efectos directos sobre la legitimidad y la eficacia de la diplomacia estadounidense en el mundo, particularmente en Latinoamérica. Para Brian Winter, es comprensible que Trump quiera dirigir la mirada hacia el sur, en lugar de otros puntos, ya que Latinoamérica destaca como el ámbito de la política exterior en el que ha tenido mayor éxito. El mandatario ha dedicado más atención y recursos a esta región que cualquier otro gobierno estadounidense por lo menos en 40 años, algo comprensible dadas sus prioridades sobre Read More