En las clases de Ciencias Sociales, identificar datos de un texto no siempre significa poder reflexionar sobre sus consecuencias. Este artículo analizó los cambios observados en la reflexión crítica de 22 estudiantes de décimo grado de la Institución Educativa La Esperanza, en Planeta Rica, Córdoba, después de participar en cinco talleres de lectura interactiva. La investigación siguió un enfoque cualitativo, de tipo descriptivo-interpretativo, mediante investigación-acción educativa. Se aplicó una misma prueba antes y después de los talleres, y se examinaron producciones de los estudiantes, registros de observación participante y anotaciones del diario de campo. La información se organizó con apoyo de ATLAS.ti, atendiendo a los aprendizajes derivados de las lecturas, las reflexiones sobre paz y convivencia y las relaciones con situaciones de la realidad. En la prueba inicial, 6 estudiantes (27,3 %) alcanzaron evidencia sólida de reflexión, frente a 11 (50,0 %) en la prueba final; quienes se encontraban en desarrollo pasaron de 5 a 3. Las respuestas incluyeron propuestas relacionadas con el diálogo, la reparación de las víctimas, la educación y las oportunidades sociales, aunque persistieron explicaciones poco desarrolladas. Los resultados muestran una distribución más favorable de los niveles de reflexión, sin permitir atribuir los cambios exclusivamente a los talleres. La experiencia aporta elementos para trabajar la lectura de problemas sociales desde una perspectiva reflexiva.
En las clases de Ciencias Sociales, identificar datos de un texto no siempre significa poder reflexionar sobre sus consecuencias. Este artículo analizó los cambios observados en la reflexión crítica de 22 estudiantes de décimo grado de la Institución Educativa La Esperanza, en Planeta Rica, Córdoba, después de participar en cinco talleres de lectura interactiva. La investigación siguió un enfoque cualitativo, de tipo descriptivo-interpretativo, mediante investigación-acción educativa. Se aplicó una misma prueba antes y después de los talleres, y se examinaron producciones de los estudiantes, registros de observación participante y anotaciones del diario de campo. La información se organizó con apoyo de ATLAS.ti, atendiendo a los aprendizajes derivados de las lecturas, las reflexiones sobre paz y convivencia y las relaciones con situaciones de la realidad. En la prueba inicial, 6 estudiantes (27,3 %) alcanzaron evidencia sólida de reflexión, frente a 11 (50,0 %) en la prueba final; quienes se encontraban en desarrollo pasaron de 5 a 3. Las respuestas incluyeron propuestas relacionadas con el diálogo, la reparación de las víctimas, la educación y las oportunidades sociales, aunque persistieron explicaciones poco desarrolladas. Los resultados muestran una distribución más favorable de los niveles de reflexión, sin permitir atribuir los cambios exclusivamente a los talleres. La experiencia aporta elementos para trabajar la lectura de problemas sociales desde una perspectiva reflexiva.
