American Muckraker: Rethinking Journalism for the 21st Century

Andrea Martínez GonzálezEl siglo xxi se ha convertido en una era en la que tener suspendida una cuenta de x (antes twitter) se siente como la pérdida de una parte de la vida, y en la que los periódicos y la televisión han perdido su audiencia frente al fenómeno de las redes sociales. Es, sin duda, una era en la que se castiga a quien hace lo correcto y se premia al que oculta la verdad; en la que, en medio de una pandemia, las figuras públicas hablan con cubrebocas para que no se manipulen sus palabras, y en la que Youtube, a discreción, bloquea la información que considera “problemática”. Es precisamente en este siglo que James O’Keefe escribe un manual del buen periodista: American Muckraker: Rethinking Journalism for the 21st Century.El autor, fundador del Proyecto Veritas (un grupo enormemente criticado por sus actividades periodísticas y sus métodos de obtención de información en Estados Unidos), abre una gran discusión sobre cuáles son las reglas y las responsabilidades del periodismo en el siglo xxi, y analiza qué es el periodismo real: aquel que no solo implica ser, sino hacer. Es un llamado a la verdad y una justificación —que sirve de respuesta a las críticas recibidas— sobre su perspectiva del periodismo. la obra tiene once capítulos. a modo de anécdota personal, el prólogo describe al muckraker, desde la perspectiva de O’Keefe, como un periodista que revela información que entidades poderosas desean mantener oculta. Sin embargo, a lo largo del libro se arma el rompecabezas de este personaje. Destaca la importancia que tiene el medio de comunicación por el que se comparte la información, y recalca que el surgimiento de la prensa escrita se consideró un gran peligro por carecer de control sobre qué se publicaba y quién lo leía. así como entonces, con la introducción de nuevos medios digitales —como la fotografía y el video—, el periodismo actual se resiste al cambio. la era de la transmisión (broadcast era) revolucionó la información, pero la televisión y los medios visuales hoy permiten probar los hechos al momento y con suma precisión. además, describe cómo, con el arribo de internet, las redes sociales se han convertido en la principal fuente de noticias para los estadounidenses. O’Keefe está convencido de que la cámara cambió la forma de ver el mundo, pues es un lenguaje que da credibilidad. aborda la adopción de cámaras ocultas en el modo de trabajo del Proyecto Veritas (y las críticas que les ha costado sobre la invasión de la privacidad), así como la controversial relación fuente-periodista que puede derivar en corrupción. Otro tema que aborda es la legitimidad que, al engañar al sujeto de estudio para obtener información. Se invita a reflexionar qué es la moralidad en el periodismo y cómo la debe afrontar el muckraker. Da ejemplos de investigaciones del Proyecto Veritas criticadas por sus métodos, pero defiende estas técnicas con argumentos concretos que incluso llegan a la libertad de expresión y de prensa dictada por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense. menciona desde las citas por tinder con el Director técnico de cnn, hasta casos judiciales en los que Proyecto Veritas se ha visto involucrado, como uno en contra de The New York Times. Expone el caso de liban Osman, acusado de fraude por la recolección de boletas electorales en 2020, y defiende que su investigación no implicó una invasión de la privacidad ni un engaño, como lo hizo ver la contraparte, sino que todo lo reportado fue precisamente lo que se hizo público en redes sociales.Enero/Marzo 2026 145O’Keefe describe el miedo que tienen los periodistas a exponer su trabajo por ir en contra de la narrativa del Estado o porque incomoda a la audiencia. Señala que The Washington Post se ha centrado en hacer más propaganda que en publicar noticias verídicas, pues hay corrupción en el periodismo. Es por ello que discute sobre la necesidad de compartir información, contrapuesta con el potencial daño que le puede causar a la persona involucrada, pues, al final, ¿qué tan inocente es alguien que realiza prácticas corruptas? Precisamente, el autor argumenta que las críticas al muckraking normalmente tienen detrás el miedo de compartir la verdad. Se cuestiona también cuáles son las reglas del periodismo y si acaso carecer de criterio propio es un requisito para el buen ejercicio profesional. asegura que la Primera Enmienda no fue hecha para beneficio de los periodistas, sino para que la gente ejerza su derecho a la información y tome decisiones, lo que ayuda a preservar la democracia y asegurar la libertad. Para O’Keefe, la oposición no entiende el modelo del Proyecto Veritas, sino que se esfuerza en denostarlo porque representa una amenaza para los poderosos, y lo resume con una cita de 1962 de John f. Kennedy: “Una nación que teme dejar que su gente juzgue la verdad y la falsedad en un mercado abierto es una nación que le teme a su gente”. luego de este diagnóstico, el autor muestra que la tarea del muckraker es exponer la verdad. No es solo una profesión, es alguien que aprendió a no temer a la difamación que lo persigue, que va en proporción a la veracidad de su trabajo. alguien que se atreve a exponer a instituciones gigantescas como The Washington Post, que tiene sed de justicia y que nunca se rinde. Sus medios son válidos en la medida en que descubra lo que otros mantienen escondido. Este libro es una carta de amor a la verdad y una enorme contribución al periodismo que intenta redefinir la ruta hacia la cual se dirige en esta época tan cambiante, tan rápida, tan abierta. El análisis crítico de todas las variables que hacen funcionar el mundo de las noticias contribuye significativamente al entendimiento del papel actual de la comunicación.

​Andrea Martínez GonzálezEl siglo xxi se ha convertido en una era en la que tener suspendida una cuenta de x (antes twitter) se siente como la pérdida de una parte de la vida, y en la que los periódicos y la televisión han perdido su audiencia frente al fenómeno de las redes sociales. Es, sin duda, una era en la que se castiga a quien hace lo correcto y se premia al que oculta la verdad; en la que, en medio de una pandemia, las figuras públicas hablan con cubrebocas para que no se manipulen sus palabras, y en la que Youtube, a discreción, bloquea la información que considera “problemática”. Es precisamente en este siglo que James O’Keefe escribe un manual del buen periodista: American Muckraker: Rethinking Journalism for the 21st Century.El autor, fundador del Proyecto Veritas (un grupo enormemente criticado por sus actividades periodísticas y sus métodos de obtención de información en Estados Unidos), abre una gran discusión sobre cuáles son las reglas y las responsabilidades del periodismo en el siglo xxi, y analiza qué es el periodismo real: aquel que no solo implica ser, sino hacer. Es un llamado a la verdad y una justificación —que sirve de respuesta a las críticas recibidas— sobre su perspectiva del periodismo. la obra tiene once capítulos. a modo de anécdota personal, el prólogo describe al muckraker, desde la perspectiva de O’Keefe, como un periodista que revela información que entidades poderosas desean mantener oculta. Sin embargo, a lo largo del libro se arma el rompecabezas de este personaje. Destaca la importancia que tiene el medio de comunicación por el que se comparte la información, y recalca que el surgimiento de la prensa escrita se consideró un gran peligro por carecer de control sobre qué se publicaba y quién lo leía. así como entonces, con la introducción de nuevos medios digitales —como la fotografía y el video—, el periodismo actual se resiste al cambio. la era de la transmisión (broadcast era) revolucionó la información, pero la televisión y los medios visuales hoy permiten probar los hechos al momento y con suma precisión. además, describe cómo, con el arribo de internet, las redes sociales se han convertido en la principal fuente de noticias para los estadounidenses. O’Keefe está convencido de que la cámara cambió la forma de ver el mundo, pues es un lenguaje que da credibilidad. aborda la adopción de cámaras ocultas en el modo de trabajo del Proyecto Veritas (y las críticas que les ha costado sobre la invasión de la privacidad), así como la controversial relación fuente-periodista que puede derivar en corrupción. Otro tema que aborda es la legitimidad que, al engañar al sujeto de estudio para obtener información. Se invita a reflexionar qué es la moralidad en el periodismo y cómo la debe afrontar el muckraker. Da ejemplos de investigaciones del Proyecto Veritas criticadas por sus métodos, pero defiende estas técnicas con argumentos concretos que incluso llegan a la libertad de expresión y de prensa dictada por la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense. menciona desde las citas por tinder con el Director técnico de cnn, hasta casos judiciales en los que Proyecto Veritas se ha visto involucrado, como uno en contra de The New York Times. Expone el caso de liban Osman, acusado de fraude por la recolección de boletas electorales en 2020, y defiende que su investigación no implicó una invasión de la privacidad ni un engaño, como lo hizo ver la contraparte, sino que todo lo reportado fue precisamente lo que se hizo público en redes sociales.Enero/Marzo 2026 145O’Keefe describe el miedo que tienen los periodistas a exponer su trabajo por ir en contra de la narrativa del Estado o porque incomoda a la audiencia. Señala que The Washington Post se ha centrado en hacer más propaganda que en publicar noticias verídicas, pues hay corrupción en el periodismo. Es por ello que discute sobre la necesidad de compartir información, contrapuesta con el potencial daño que le puede causar a la persona involucrada, pues, al final, ¿qué tan inocente es alguien que realiza prácticas corruptas? Precisamente, el autor argumenta que las críticas al muckraking normalmente tienen detrás el miedo de compartir la verdad. Se cuestiona también cuáles son las reglas del periodismo y si acaso carecer de criterio propio es un requisito para el buen ejercicio profesional. asegura que la Primera Enmienda no fue hecha para beneficio de los periodistas, sino para que la gente ejerza su derecho a la información y tome decisiones, lo que ayuda a preservar la democracia y asegurar la libertad. Para O’Keefe, la oposición no entiende el modelo del Proyecto Veritas, sino que se esfuerza en denostarlo porque representa una amenaza para los poderosos, y lo resume con una cita de 1962 de John f. Kennedy: “Una nación que teme dejar que su gente juzgue la verdad y la falsedad en un mercado abierto es una nación que le teme a su gente”. luego de este diagnóstico, el autor muestra que la tarea del muckraker es exponer la verdad. No es solo una profesión, es alguien que aprendió a no temer a la difamación que lo persigue, que va en proporción a la veracidad de su trabajo. alguien que se atreve a exponer a instituciones gigantescas como The Washington Post, que tiene sed de justicia y que nunca se rinde. Sus medios son válidos en la medida en que descubra lo que otros mantienen escondido. Este libro es una carta de amor a la verdad y una enorme contribución al periodismo que intenta redefinir la ruta hacia la cual se dirige en esta época tan cambiante, tan rápida, tan abierta. El análisis crítico de todas las variables que hacen funcionar el mundo de las noticias contribuye significativamente al entendimiento del papel actual de la comunicación. Read More

Full text for top nursing and allied health literature.

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