(Ñ) Dixon Moya Febrero 2026 Si bien los Cinco Grandes (hablando de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidos), son los únicos suficientemente fuertes para ser la policía del nuevo sistema, igualmente solo estas grandes potencias pueden amenazar la paz y seguridad del mundo. Alberto Lleras Camargo Conferencia de San Francisco,1945 En 2025 se celebró el 80 aniversario de la entrada en vigor de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), documento fundamental de la creación del máximo organismo internacional. La importante conmemoración ocurre en el momento de mayor crisis del sistema multilateral, en lo que se ha llamado el desorden mundial, cuando no es claro si estamos regresando a un sistema bipolar o multipolar con matices, en el cual, el principio del veto que rige en el Consejo de Seguridad sigue siendo objeto de controversia. Sea oportuno recordar la posición colombiana histórica al respecto. En los márgenes de la Asamblea General de la Naciones Unidas en su edición 79 en 2024, se hizo pública la carta firmada por un grupo de exministros latinoamericanos y otras figuras públicas, como el destacado escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, así como representantes ucranianos, dirigida al Secretario General de la ONU, António Guterres, solicitando la suspensión de Rusia del organismo internacional por la guerra iniciada contra Ucrania. Es importante aclarar que no se trató de una comunicación oficial, sino una carta privada. No deja de ser interesante si resultaba viable o no el pedido que realizaron los eminentes signatarios, pero hay una cita que a muchos llamó la atención, y es la mención de Colombia y, en particular, del entonces canciller Alberto Lleras Camargo, en su posición en contra de la figura del veto. A pesar de la resistencia colombiana, terminó imponiéndose como uno de los fundamentos del funcionamiento del Consejo de Seguridad del organismo. El historiador Álvaro Tirado Mejía, en su artículo “Colombia en las Naciones Unidas: 50 años de historia y de participación” (Revista Credencial Historia, núm. 69), recuerda la composición de la delegación colombiana en aquella reunión histórica que transcurrió entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 en la ciudad de San Francisco con el fin de suscribir la Carta Constitutiva de las Naciones Unidas. En ese momento todavía no había finalizado la Segunda Guerra Mundial, pero se avizoraba el triunfo de los Aliados sobre las potencias del Eje. La participación colombiana La conferencia se llevó a cabo en varios emplazamientos de San Francisco como el War Memoria Opera House y el Herbst Theatre del Veterans Buildings, que forman parte del Civic Center. Medio centenar de países estuvieron reunidos, y la delegación colombiana estuvo integrada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Lleras Camargo, Eduardo Zuleta Ángel, Alberto González Fernández, Jesús María Yepes y Silvio Villegas, entre otros. La participación colombiana, que retumba como eco histórico, fue enfática en su oposición al llamado derecho de veto, observando que la palabra “veto” no aparece en la misma Carta, pero se infiere de la decisión que todas las decisiones del Consejo de Seguridad fueran adoptadas por el voto unánime de los miembros permanentes. El tema del veto ya venía consagrado en las conferencias internacionales de Yalta y Dumbarton Oaks, entre los mandatarios de la República de China (no confundir con la República Popular de China), Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética. Algunas ideas habían aparecido en la Declaración de Londres de 1941, como la de los llamados Cuatro Policías (Four Policemen) con la visión del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien falleció el 12 de abril de 1945, apenas unos días previos a la conferencia, para que los cuatro países, con la suma de Francia, asumieran los asientos permanentes del futuro Consejo de Seguridad. Resulta muy interesante, para el tema con el que iniciamos este ensayo, pues Bielorussia y Ucrania participaron de forma autónoma en la conferencia por solicitud expresa de Yosef Stalin, quien deseaba que cada república soviética tuviera membresía en el organismo. La conferencia tuvo una asistencia de 850 delegados, aunque en total participaron más de 3500 personas. En el caso ucraniano, participó como República Socialista Soviética de Ucrania y se le considera miembro fundador de la Organización. En sus intervenciones, el jefe de la delegación colombiana, Lleras Camargo (quien fue Canciller entre febrero y agosto de 1945), expuso los argumentos para estar en contra del sistema de veto en las decisiones del Consejo de Seguridad. A la hora de las votaciones en el Comité designado, solo dos países, Colombia y Cuba, votaron en contra, lo que no pudo impedir que se impusiera la voluntad de las potencias que ya lo habían acordado previamente. La votación final fue treinta votos a favor, quince abstenciones y dos en contra, a pesar de que inicialmente varios países estaban a favor de los argumentos colombianos, pero el poder real se hizo sentir. (Para los interesados en la historia del veto en la Conferencia de San Francisco, recomiendo la lectura del breve y esclarecedor ensayo “The San Francisco Conference and the Evitable UN Vetoes” de Robert A. James.) Sea el momento de exaltar la figura de Lleras Camargo, en mi opinión, el más destacado diplomático colombiano en la historia, dos veces presidente de Colombia y primer Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Como dato al margen, se recuerda que un joven periodista John F. Kennedy cubrió aquella cumbre histórica y, al parecer, allí se inició su admiración por Lleras Camargo, a quien visitaría en 1961 en Bogotá, cuando los dos eran presidentes de sus respectivos países, en lo que fue el primer viaje oficial de un presidente estadounidense a Colombia (aunque Roosevelt estuvo en 1934 en Cartagena de Indias, reuniéndose con el presidente Enrique Olaya Herrera, durante una escala en viaje de vacaciones). Importantes contribuciones Tirado Mejía, recuerda algunos logros de la diplomacia colombiana en aquella histórica oportunidad, como fue la contribución de Yepes en el artículo 2 de la Carta, al incluir el principio de
(Ñ) Dixon Moya Febrero 2026 Si bien los Cinco Grandes (hablando de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidos), son los únicos suficientemente fuertes para ser la policía del nuevo sistema, igualmente solo estas grandes potencias pueden amenazar la paz y seguridad del mundo. Alberto Lleras Camargo Conferencia de San Francisco,1945 En 2025 se celebró el 80 aniversario de la entrada en vigor de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), documento fundamental de la creación del máximo organismo internacional. La importante conmemoración ocurre en el momento de mayor crisis del sistema multilateral, en lo que se ha llamado el desorden mundial, cuando no es claro si estamos regresando a un sistema bipolar o multipolar con matices, en el cual, el principio del veto que rige en el Consejo de Seguridad sigue siendo objeto de controversia. Sea oportuno recordar la posición colombiana histórica al respecto. En los márgenes de la Asamblea General de la Naciones Unidas en su edición 79 en 2024, se hizo pública la carta firmada por un grupo de exministros latinoamericanos y otras figuras públicas, como el destacado escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, así como representantes ucranianos, dirigida al Secretario General de la ONU, António Guterres, solicitando la suspensión de Rusia del organismo internacional por la guerra iniciada contra Ucrania. Es importante aclarar que no se trató de una comunicación oficial, sino una carta privada. No deja de ser interesante si resultaba viable o no el pedido que realizaron los eminentes signatarios, pero hay una cita que a muchos llamó la atención, y es la mención de Colombia y, en particular, del entonces canciller Alberto Lleras Camargo, en su posición en contra de la figura del veto. A pesar de la resistencia colombiana, terminó imponiéndose como uno de los fundamentos del funcionamiento del Consejo de Seguridad del organismo. El historiador Álvaro Tirado Mejía, en su artículo “Colombia en las Naciones Unidas: 50 años de historia y de participación” (Revista Credencial Historia, núm. 69), recuerda la composición de la delegación colombiana en aquella reunión histórica que transcurrió entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 en la ciudad de San Francisco con el fin de suscribir la Carta Constitutiva de las Naciones Unidas. En ese momento todavía no había finalizado la Segunda Guerra Mundial, pero se avizoraba el triunfo de los Aliados sobre las potencias del Eje. La participación colombiana La conferencia se llevó a cabo en varios emplazamientos de San Francisco como el War Memoria Opera House y el Herbst Theatre del Veterans Buildings, que forman parte del Civic Center. Medio centenar de países estuvieron reunidos, y la delegación colombiana estuvo integrada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Lleras Camargo, Eduardo Zuleta Ángel, Alberto González Fernández, Jesús María Yepes y Silvio Villegas, entre otros. La participación colombiana, que retumba como eco histórico, fue enfática en su oposición al llamado derecho de veto, observando que la palabra “veto” no aparece en la misma Carta, pero se infiere de la decisión que todas las decisiones del Consejo de Seguridad fueran adoptadas por el voto unánime de los miembros permanentes. El tema del veto ya venía consagrado en las conferencias internacionales de Yalta y Dumbarton Oaks, entre los mandatarios de la República de China (no confundir con la República Popular de China), Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética. Algunas ideas habían aparecido en la Declaración de Londres de 1941, como la de los llamados Cuatro Policías (Four Policemen) con la visión del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, quien falleció el 12 de abril de 1945, apenas unos días previos a la conferencia, para que los cuatro países, con la suma de Francia, asumieran los asientos permanentes del futuro Consejo de Seguridad. Resulta muy interesante, para el tema con el que iniciamos este ensayo, pues Bielorussia y Ucrania participaron de forma autónoma en la conferencia por solicitud expresa de Yosef Stalin, quien deseaba que cada república soviética tuviera membresía en el organismo. La conferencia tuvo una asistencia de 850 delegados, aunque en total participaron más de 3500 personas. En el caso ucraniano, participó como República Socialista Soviética de Ucrania y se le considera miembro fundador de la Organización. En sus intervenciones, el jefe de la delegación colombiana, Lleras Camargo (quien fue Canciller entre febrero y agosto de 1945), expuso los argumentos para estar en contra del sistema de veto en las decisiones del Consejo de Seguridad. A la hora de las votaciones en el Comité designado, solo dos países, Colombia y Cuba, votaron en contra, lo que no pudo impedir que se impusiera la voluntad de las potencias que ya lo habían acordado previamente. La votación final fue treinta votos a favor, quince abstenciones y dos en contra, a pesar de que inicialmente varios países estaban a favor de los argumentos colombianos, pero el poder real se hizo sentir. (Para los interesados en la historia del veto en la Conferencia de San Francisco, recomiendo la lectura del breve y esclarecedor ensayo “The San Francisco Conference and the Evitable UN Vetoes” de Robert A. James.) Sea el momento de exaltar la figura de Lleras Camargo, en mi opinión, el más destacado diplomático colombiano en la historia, dos veces presidente de Colombia y primer Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Como dato al margen, se recuerda que un joven periodista John F. Kennedy cubrió aquella cumbre histórica y, al parecer, allí se inició su admiración por Lleras Camargo, a quien visitaría en 1961 en Bogotá, cuando los dos eran presidentes de sus respectivos países, en lo que fue el primer viaje oficial de un presidente estadounidense a Colombia (aunque Roosevelt estuvo en 1934 en Cartagena de Indias, reuniéndose con el presidente Enrique Olaya Herrera, durante una escala en viaje de vacaciones). Importantes contribuciones Tirado Mejía, recuerda algunos logros de la diplomacia colombiana en aquella histórica oportunidad, como fue la contribución de Yepes en el artículo 2 de la Carta, al incluir el principio de Read More
