El libertarismo en Bolivia: un análisis de las redes sociales

Este estudio examina el surgimiento y las características del libertarismo en Bolivia (lb) entre 2022 y 2024, a partir del análisis de contenido de comunidades y cuentas en Facebook e Instagram identificadas como libertarias. El marco teórico combina aportes sobre populismo libertariano, soberanismo y extrema derecha 2.0, mientras que la metodología organiza el análisis en cuatro dimensiones: económica, político-institucional, cultural/discursiva y estratégica. Los resultados muestran que el lb, aunque minoritario y sin liderazgos nacionales consolidados, ha logrado visibilidad digital mediante la apropiación de símbolos internacionales, la promoción de figuras extranjeras —en especial Javier Milei— y la adopción de repertorios comunicativos globales como memes, troleo y desinformación.

La dimensión cultural ocupa un lugar central, con ataques recurrentes a colectivos feministas, lgtbi+, al lenguaje inclusivo y a la llamada agenda woke, mientras que las referencias económicas son más escuetas y reactivas frente a las políticas del Movimiento al Socialismo (mas). La ausencia de referentes nacionales sólidos, la dependencia de la coyuntura y la heterogeneidad de sus comunidades digitales plantean interrogantes sobre la capacidad del lb de consolidarse como actor político estructurado y no solo como fenómeno reactivo en redes sociales.

​Este estudio examina el surgimiento y las características del libertarismo en Bolivia (lb) entre 2022 y 2024, a partir del análisis de contenido de comunidades y cuentas en Facebook e Instagram identificadas como libertarias. El marco teórico combina aportes sobre populismo libertariano, soberanismo y extrema derecha 2.0, mientras que la metodología organiza el análisis en cuatro dimensiones: económica, político-institucional, cultural/discursiva y estratégica. Los resultados muestran que el lb, aunque minoritario y sin liderazgos nacionales consolidados, ha logrado visibilidad digital mediante la apropiación de símbolos internacionales, la promoción de figuras extranjeras —en especial Javier Milei— y la adopción de repertorios comunicativos globales como memes, troleo y desinformación. La dimensión cultural ocupa un lugar central, con ataques recurrentes a colectivos feministas, lgtbi+, al lenguaje inclusivo y a la llamada agenda woke, mientras que las referencias económicas son más escuetas y reactivas frente a las políticas del Movimiento al Socialismo (mas). La ausencia de referentes nacionales sólidos, la dependencia de la coyuntura y la heterogeneidad de sus comunidades digitales plantean interrogantes sobre la capacidad del lb de consolidarse como actor político estructurado y no solo como fenómeno reactivo en redes sociales. Read More

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