Karen Berenice González López Febrero 2026 Una colaboración del Programa de Jóvenes del Comexi La población a nivel mundial está envejeciendo aceleradamente y, en diferente medida, los países comenzarán a enfrentar diversos retos demográficos que deberán mitigar para garantizar la protección y el bienestar de su población (ONU, s.f.). En este sentido, Europa destaca por albergar a la población más envejecida del mundo (Hernando, 2024). El caso de dicho continente resulta interesante, pues permite hacer un análisis detallado de las tendencias demográficas que otras regiones ⸺en el mediano o largo plazo⸺ podrían enfrentar. Bajo este enfoque, Francia se presenta como un caso de estudio particular, pues, al igual que sus vecinos regionales, su estructura demográfica se ha visto afectada por aspectos como las bajas tasas de natalidad y el aumento en la esperanza de vida (Centre d’observation de la société, 2024). No obstante, desde el siglo XIX, el país se ha encargado de promover políticas orientadas a la familia y a políticas pronatalistas (Jurado, 2007). Crecimiento poblacional y económico Entre las facilidades ofrecidas por el gobierno francés para fomentar el crecimiento poblacional y garantizar el crecimiento económico, están las guarderías de bajo costo, deducciones fiscales, y apoyos financieros a las familias con hijos (Laborda, 2025). Sin embargo, a pesar de que estos esfuerzos gubernamentales han permitido cierto equilibrio demográfico, no han sido suficientes para revertir el envejecimiento poblacional. De acuerdo con datos publicados en 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE), en 2025, Francia registró 645 000 nacimientos frente a 651 000 decesos, lo que significó que, por primera vez, desde el término de la Segunda Guerra Mundial en el país hubo más muertes que nacimientos. En esta misma línea, se detectó un crecimiento poblacional de 0.25% gracias al saldo migratorio positivo, posicionando así a la migración como un motor importante para el incremento demográfico (INSEE, 2026). Esta constatación no solamente representa un hito en la historia demográfica contemporánea de Francia, sino que también pone en evidencia la necesidad que tiene el país de replantear y poner en marcha nuevas políticas públicas sostenibles que aboguen por hacer cambios estructurales. La inacción del gobierno francés ante las tendencias poblacionales actuales significaría poner en inminente riesgo los sistemas que le dan sustento al funcionamiento social, político y económico del país. Los esfuerzos emprendidos por el gobierno de Francia en materia demográfica deben ser ampliamente reconocidos, especialmente debido a su carácter continuo. Consecuentemente, atender la composición etaria actual debería perfilarse como una prioridad estratégica para el Estado francés debido a las repercusiones multidimensionales que puede tener la demografía a corto, medio y largo plazo. Bajo esta perspectiva, hacerle frente a las transformaciones demográficas es inminente para que el país pueda continuar sosteniendo su propio Estado de bienestar. Con el planteamiento del caso francés es posible vislumbrar que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales empleados durante décadas para consolidar medidas a favor de la familia, el envejecimiento demográfico tiene la fuerza necesaria para, tarde o temprano, presentarse y desestabilizar la organización completa de un Estado. De esta manera, la experiencia francesa y los análisis más recientes de su composición poblacional demuestran claramente el alcance real que pueden tener las políticas pronatalistas en un contexto en el que cada vez hay más individuos pertenecientes al grupo etario de la tercera edad. Aprendizaje y adaptación Los esfuerzos emprendidos por el gobierno de Francia en materia demográfica deben ser ampliamente reconocidos, especialmente debido a su carácter continuo. Si bien es cierto que no han sido lo suficientemente contundentes como para eximir al país de las tendencias poblacionales que afectan a sus vecinos regionales, sí han permitido desacelerar las consecuencias que derivan de la reducción en las tasas de natalidad y el progresivo envejecimiento de la población. En virtud de lo anterior, es necesario que las iniciativas gubernamentales continúen y se intensifiquen ya que, en caso de que no se tomara un camino de acción claro, las consecuencias podrían llegar a ser muy graves y difíciles de revertir. Para evitar la insostenibilidad del sistema de pensiones, la sobredemanda de los sistemas de salud, la agudización de las desigualdades y la fragmentación social, el gobierno francés debe de emitir respuestas e idear estrategias transversales para asegurar un buen nivel de vida para las generaciones actuales y las venideras. El caso de estudio francés puede presentarse como una buena referencia para que países como Alemania, España, Grecia e Italia realicen análisis prospectivos de la configuración etaria de sus propios territorios para planificar la creación de medidas integrales sustentadas. Debido a que el envejecimiento demográfico es un problema real, la experiencia francesa resulta útil para demostrar cómo las políticas que en algún punto fueron relevantes, pueden dejar de serlo y, en su lugar, demandan procesos de adaptación para continuar respondiendo a las necesidades específicas de cada sociedad. Finalmente, al considerar que el envejecimiento demográfico es un fenómeno de alcance mundial, la cooperación internacional y las soluciones multilaterales resultan herramientas clave para abordarlo. Al usar estos mecanismos, su gestión puede ser más eficiente pues se podrían generar conocimientos compartidos y articular políticas ⸺sobre todo en materia de migración⸺ para gestionar las tendencias demográficas actuales y futuras de los países. KAREN BERENICE GONZÁLEZ LÓPEZ es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) y del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Colaboró con Save the Children México y actualmente se desempeña como asistente editorial en la Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM. Sígala en X en @BereniceGL18.
Karen Berenice González López Febrero 2026 Una colaboración del Programa de Jóvenes del Comexi La población a nivel mundial está envejeciendo aceleradamente y, en diferente medida, los países comenzarán a enfrentar diversos retos demográficos que deberán mitigar para garantizar la protección y el bienestar de su población (ONU, s.f.). En este sentido, Europa destaca por albergar a la población más envejecida del mundo (Hernando, 2024). El caso de dicho continente resulta interesante, pues permite hacer un análisis detallado de las tendencias demográficas que otras regiones ⸺en el mediano o largo plazo⸺ podrían enfrentar. Bajo este enfoque, Francia se presenta como un caso de estudio particular, pues, al igual que sus vecinos regionales, su estructura demográfica se ha visto afectada por aspectos como las bajas tasas de natalidad y el aumento en la esperanza de vida (Centre d’observation de la société, 2024). No obstante, desde el siglo XIX, el país se ha encargado de promover políticas orientadas a la familia y a políticas pronatalistas (Jurado, 2007). Crecimiento poblacional y económico Entre las facilidades ofrecidas por el gobierno francés para fomentar el crecimiento poblacional y garantizar el crecimiento económico, están las guarderías de bajo costo, deducciones fiscales, y apoyos financieros a las familias con hijos (Laborda, 2025). Sin embargo, a pesar de que estos esfuerzos gubernamentales han permitido cierto equilibrio demográfico, no han sido suficientes para revertir el envejecimiento poblacional. De acuerdo con datos publicados en 2026 por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE), en 2025, Francia registró 645 000 nacimientos frente a 651 000 decesos, lo que significó que, por primera vez, desde el término de la Segunda Guerra Mundial en el país hubo más muertes que nacimientos. En esta misma línea, se detectó un crecimiento poblacional de 0.25% gracias al saldo migratorio positivo, posicionando así a la migración como un motor importante para el incremento demográfico (INSEE, 2026). Esta constatación no solamente representa un hito en la historia demográfica contemporánea de Francia, sino que también pone en evidencia la necesidad que tiene el país de replantear y poner en marcha nuevas políticas públicas sostenibles que aboguen por hacer cambios estructurales. La inacción del gobierno francés ante las tendencias poblacionales actuales significaría poner en inminente riesgo los sistemas que le dan sustento al funcionamiento social, político y económico del país. Los esfuerzos emprendidos por el gobierno de Francia en materia demográfica deben ser ampliamente reconocidos, especialmente debido a su carácter continuo. Consecuentemente, atender la composición etaria actual debería perfilarse como una prioridad estratégica para el Estado francés debido a las repercusiones multidimensionales que puede tener la demografía a corto, medio y largo plazo. Bajo esta perspectiva, hacerle frente a las transformaciones demográficas es inminente para que el país pueda continuar sosteniendo su propio Estado de bienestar. Con el planteamiento del caso francés es posible vislumbrar que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales empleados durante décadas para consolidar medidas a favor de la familia, el envejecimiento demográfico tiene la fuerza necesaria para, tarde o temprano, presentarse y desestabilizar la organización completa de un Estado. De esta manera, la experiencia francesa y los análisis más recientes de su composición poblacional demuestran claramente el alcance real que pueden tener las políticas pronatalistas en un contexto en el que cada vez hay más individuos pertenecientes al grupo etario de la tercera edad. Aprendizaje y adaptación Los esfuerzos emprendidos por el gobierno de Francia en materia demográfica deben ser ampliamente reconocidos, especialmente debido a su carácter continuo. Si bien es cierto que no han sido lo suficientemente contundentes como para eximir al país de las tendencias poblacionales que afectan a sus vecinos regionales, sí han permitido desacelerar las consecuencias que derivan de la reducción en las tasas de natalidad y el progresivo envejecimiento de la población. En virtud de lo anterior, es necesario que las iniciativas gubernamentales continúen y se intensifiquen ya que, en caso de que no se tomara un camino de acción claro, las consecuencias podrían llegar a ser muy graves y difíciles de revertir. Para evitar la insostenibilidad del sistema de pensiones, la sobredemanda de los sistemas de salud, la agudización de las desigualdades y la fragmentación social, el gobierno francés debe de emitir respuestas e idear estrategias transversales para asegurar un buen nivel de vida para las generaciones actuales y las venideras. El caso de estudio francés puede presentarse como una buena referencia para que países como Alemania, España, Grecia e Italia realicen análisis prospectivos de la configuración etaria de sus propios territorios para planificar la creación de medidas integrales sustentadas. Debido a que el envejecimiento demográfico es un problema real, la experiencia francesa resulta útil para demostrar cómo las políticas que en algún punto fueron relevantes, pueden dejar de serlo y, en su lugar, demandan procesos de adaptación para continuar respondiendo a las necesidades específicas de cada sociedad. Finalmente, al considerar que el envejecimiento demográfico es un fenómeno de alcance mundial, la cooperación internacional y las soluciones multilaterales resultan herramientas clave para abordarlo. Al usar estos mecanismos, su gestión puede ser más eficiente pues se podrían generar conocimientos compartidos y articular políticas ⸺sobre todo en materia de migración⸺ para gestionar las tendencias demográficas actuales y futuras de los países. KAREN BERENICE GONZÁLEZ LÓPEZ es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es miembro de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) y del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Colaboró con Save the Children México y actualmente se desempeña como asistente editorial en la Revista de Relaciones Internacionales de la UNAM. Sígala en X en @BereniceGL18. Read More
