La otra cara de la moneda. La debacle económica de los noventa en México

Jordi Bacaria ColomEn La otra cara de la moneda, Javier Guzmán Calafell analiza la política económica del periodo de la debacle económica en méxico de la década de 1990, consecuencia de un déficit de la balanza por cuenta corriente que acabó en la abrupta devaluación del peso. Esta crisis en ningún momento fue anticipada ni prevista por los analistas del fondo monetario internacional (fmi), lo que retardó su solución y condujo a un agravamiento de la situación. fue, sin duda, resultado de una acumulación de desequilibrios financieros, fragilidad institucional y pérdida de confianza de los inversionistas. la intención de Guzmán Calafell no es juzgar, sino explicar por qué los acontecimientos derivaron en esta crisis y por qué no se pudo resolver rápidamente. la historia es analizada y explicada por el autor, quien pudo seguirlos desde su puesto como directivo en el fmi. El libro contiene un relato preciso, documentado y, por tanto, objetivo de lo que ocurrió en el directorio del fmi, así como algunas cualificadas opiniones y valoraciones sustentadas por la literatura económica del momento, pues, entre los autores, se encuentran algunos protagonistas de las decisiones del fmi. Esencialmente, la crisis mexicana de la década de 1990 era de liquidez, no de solvencia. Para enfrentarla, requería financiamiento de algún inexistente “prestamista de última instancia”, que acabarían siendo el fmi y Estados Unidos. la complejidad de la solución es lo que permite entender el análisis de Guzmán Calafell, en un momento en el que la economía mexicana estuvo al borde de la suspensión de pagos. fue Estados Unidos, con el apoyo de Canadá, el que entendió que la crisis era de liquidez, con el riesgo de contagio a otros países. Sin embargo, un grupo de países europeos, de los cuales Guzmán Calafell excluye a España y Rusia, consideraban que la crisis era estructural y, por tanto, no había riesgo de contagio; por ende, se mostraron renuentes a aportar recursos netos, lo que dio lugar a que otras economías avanzadas y emergentes no lo hicieran, a pesar de que estuvieran en posibilidades de hacerlo. la explicación que ofrece el autor de la posición europea es que tenían la percepción de haberse sentido forzados a pronunciarse en una propuesta acordada por el fmi y el gobierno estadounidense.Entre las lecciones aprendidas de la crisis, destacan la importancia que la sociedad mexicana asignó a la estabilidad macroeconómica, el papel clave de la flexibilidad del tipo de cambio para evitar la acumulación de desequilibrios, y el fortalecimiento del sistema financiero. Pese a esto, el autor señala que, desafortunadamente, algunas de las más importantes lecciones para el sistema monetario internacional no se han aprovechado, ya que es indispensable fortalecer la Red de Seguridad financiera Global y poner al fmi en el centro.Como Guzmán Calafell apunta, esta historia de la crisis mexicana de la década de 1990 es poco conocida y mucho menos publicada. Por ello la importancia del libro, pues ofrece un relato que, gracias a posición del autor en el fmi, no solo permite saber lo que ocurrió, sino por qué, al igual que las lecciones derivadas aún son útiles, no solo para méxico, sino para el mundo, al tenor de la capacidad que tiene el fmi para hacer frente a las crisis financieras.

​Jordi Bacaria ColomEn La otra cara de la moneda, Javier Guzmán Calafell analiza la política económica del periodo de la debacle económica en méxico de la década de 1990, consecuencia de un déficit de la balanza por cuenta corriente que acabó en la abrupta devaluación del peso. Esta crisis en ningún momento fue anticipada ni prevista por los analistas del fondo monetario internacional (fmi), lo que retardó su solución y condujo a un agravamiento de la situación. fue, sin duda, resultado de una acumulación de desequilibrios financieros, fragilidad institucional y pérdida de confianza de los inversionistas. la intención de Guzmán Calafell no es juzgar, sino explicar por qué los acontecimientos derivaron en esta crisis y por qué no se pudo resolver rápidamente. la historia es analizada y explicada por el autor, quien pudo seguirlos desde su puesto como directivo en el fmi. El libro contiene un relato preciso, documentado y, por tanto, objetivo de lo que ocurrió en el directorio del fmi, así como algunas cualificadas opiniones y valoraciones sustentadas por la literatura económica del momento, pues, entre los autores, se encuentran algunos protagonistas de las decisiones del fmi. Esencialmente, la crisis mexicana de la década de 1990 era de liquidez, no de solvencia. Para enfrentarla, requería financiamiento de algún inexistente “prestamista de última instancia”, que acabarían siendo el fmi y Estados Unidos. la complejidad de la solución es lo que permite entender el análisis de Guzmán Calafell, en un momento en el que la economía mexicana estuvo al borde de la suspensión de pagos. fue Estados Unidos, con el apoyo de Canadá, el que entendió que la crisis era de liquidez, con el riesgo de contagio a otros países. Sin embargo, un grupo de países europeos, de los cuales Guzmán Calafell excluye a España y Rusia, consideraban que la crisis era estructural y, por tanto, no había riesgo de contagio; por ende, se mostraron renuentes a aportar recursos netos, lo que dio lugar a que otras economías avanzadas y emergentes no lo hicieran, a pesar de que estuvieran en posibilidades de hacerlo. la explicación que ofrece el autor de la posición europea es que tenían la percepción de haberse sentido forzados a pronunciarse en una propuesta acordada por el fmi y el gobierno estadounidense.Entre las lecciones aprendidas de la crisis, destacan la importancia que la sociedad mexicana asignó a la estabilidad macroeconómica, el papel clave de la flexibilidad del tipo de cambio para evitar la acumulación de desequilibrios, y el fortalecimiento del sistema financiero. Pese a esto, el autor señala que, desafortunadamente, algunas de las más importantes lecciones para el sistema monetario internacional no se han aprovechado, ya que es indispensable fortalecer la Red de Seguridad financiera Global y poner al fmi en el centro.Como Guzmán Calafell apunta, esta historia de la crisis mexicana de la década de 1990 es poco conocida y mucho menos publicada. Por ello la importancia del libro, pues ofrece un relato que, gracias a posición del autor en el fmi, no solo permite saber lo que ocurrió, sino por qué, al igual que las lecciones derivadas aún son útiles, no solo para méxico, sino para el mundo, al tenor de la capacidad que tiene el fmi para hacer frente a las crisis financieras. Read More

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