
Volkswagen reducirá de forma indefinida uno de los tres turnos destinados a Jetta y Tiguan en Puebla. El ajuste ocurre después de un año de menor producción y exportaciones, en un mercado norteamericano marcado por tensiones comerciales y cambios en la demanda.
La decisión de Volkswagen de México de eliminar de forma indefinida uno de los tres turnos de producción de Jetta y Tiguan en su planta de Puebla representa algo más que un ajuste laboral. Es una señal de que la presión sobre la industria automotriz norteamericana ya está llegando a las capacidades instaladas en México.
La empresa explicó en un comunicado de prensa que enfrenta un contexto desafiante para la industria automotriz mundial y para la región de Norteamérica, por lo que ajustará su capacidad productiva de acuerdo con las condiciones de sus principales mercados.
El número oficial de trabajadores afectados todavía no ha sido informado por Volkswagen. Versiones difundidas en medios locales ubican el ajuste entre 800 y mil 200 empleados, mientras otros reportes elevan la cifra hasta mil 350. Por ello, esas cantidades deben considerarse extraoficiales hasta que exista una confirmación de la empresa o del sindicato.
🚗Volkswagen de #México inició un ajuste en su planta de #Puebla que contempla la eliminación indefinida de uno de los tres turnos de producción de Jetta y Tiguan. El recorte fue acordado entre la empresa y el sindicato antes de iniciar la revisión del Contrato Colectivo de… pic.twitter.com/7iUxkS1faR
— Juan Carlos Valerio (@JCarlos_Valerio) August 28, 2026
El problema no comenzó con el anuncio del turno
Los números de Volkswagen en Puebla ayudan a dimensionar el cambio, ya que la planta produjo 335 mil 716 vehículos durante 2025, entre Jetta, Tiguan y Taos. La cifra representó una caída de 12.2 por ciento frente al año anterior. Las exportaciones también disminuyeron 16.2 por ciento, hasta 273 mil 410 unidades.
El retroceso resulta especialmente relevante porque Puebla funciona como una pieza estratégica de la red de producción de Volkswagen en Norteamérica. La planta fabrica los tres modelos de la marca producidos actualmente en México y emplea, junto con la operación de Silao, alrededor de 13 mil personas.
La dimensión exportadora explica buena parte de la sensibilidad de la operación. Una menor demanda en los mercados internacionales puede traducirse rápidamente en ajustes de producción en México, incluso cuando la demanda doméstica mantenga determinados modelos con buen desempeño.
El Jetta, por ejemplo, vendió 20 mil 757 unidades en México durante 2025 y se colocó en el tercer sitio de su segmento. El problema, por tanto, no puede explicarse únicamente por una pérdida de atractivo del modelo entre los consumidores mexicanos.
Norteamérica se convirtió en el factor de mayor presión
La industria automotriz opera con cadenas productivas profundamente integradas entre México, Estados Unidos y Canadá. Cualquier cambio en costos comerciales, reglas de origen, aranceles o demanda termina repercutiendo sobre las plantas que abastecen ese mercado.
El escenario se ha complicado con la tensión comercial en Norteamérica. Estados Unidos anunció recientemente una amenaza de elevar hasta 50 por ciento los aranceles para vehículos y autopartes provenientes de Canadá a partir de 2027, después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
México mantiene una situación diferentem ya qye el gobierno mexicano ha señalado que alrededor de 85 por ciento de sus exportaciones hacia Estados Unidos permanecen libres de arancel bajo el T-MEC.
Aun así, la incertidumbre comercial modifica las decisiones de las compañías. Para una armadora, mantener tres turnos implica sostener costos laborales, logísticos y de operación que necesitan estar respaldados por un volumen suficiente de vehículos.
El nuevo Tiguan tampoco queda fuera del ajuste
El caso resulta particularmente interesante porque el nuevo Tiguan comenzó su producción en Puebla a finales de 2024 y Volkswagen había presentado su incorporación como una pieza relevante para la renovación de la planta.
En abril de 2025, por ejemplo, Tiguan alcanzó 11 mil 466 unidades producidas, 81.25% más que en abril del año anterior.
La eliminación de un turno no significa que el modelo deje de fabricarse en México. Volkswagen mantiene la producción de Jetta, Taos y Tiguan en Puebla. Lo que cambia es la cantidad de capacidad utilizada para atender la demanda.
Esto coloca a la planta frente a una etapa de mayor disciplina productiva. La prioridad deja de ser únicamente fabricar más unidades y pasa por utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles.
Asimismo, el anuncio llega en un momento particularmente delicado para Volkswagen y sus trabajadores.
El 26 de agosto, empresa y SITIAVW alcanzaron un acuerdo global de 10.04 por ciento, que deberá ser sometido a consulta entre los trabajadores. La propuesta contempla 4.3 por ciento de incremento directo al salario y 5.74 por ciento en prestaciones, de acuerdo con información difundida sobre el desglose del acuerdo.
La consulta está prevista para el 11 de septiembre, mientras que el convenio será entregado a los trabajadores a partir del 31 de agosto para su revisión.
Los casos de Ford, General Motors, Audi, Stellantis y Toyota muestran que el ajuste de turnos y capacidad productiva se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por las automotrices para responder a cambios en la demanda, costos laborales, transición hacia vehículos eléctricos y condiciones comerciales.
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