Jacques Derrida y J.F. Lyotard poseen, para hablar en términos kantianos, una “desconocida raíz común”: Emmanuel Lévinas. El abordaje de la problemática de la ley, de lo irrepresentable, del origen an-árquico de una subjetividad opaca para sí misma, nos permitirá mostrar la asombrosa proximidad de estos pensadores. Para estos filósofos, la cuestión de la ley está inextricablemente vinculada a la de la traducción y a la exigencia ética de paciencia y escucha que el contexto siempre abierto del multilingüismo impone. A partir de una lectura, propiciada por los autores ya mencionados, de dos episodios bíblicos clave, la torre de Babel y la entrega de la Ley en el Sinaí, y tomando como hilo conductor el sentimiento de lo sublime en Kant, intentaremos mostrar cómo la irrupción no asimilable de lo absolutamente heterogéneo instaura un sentido de apertura y respeto que impide por principio la totalización.
Jacques Derrida y J.F. Lyotard poseen, para hablar en términos kantianos, una “desconocida raíz común”: Emmanuel Lévinas. El abordaje de la problemática de la ley, de lo irrepresentable, del origen an-árquico de una subjetividad opaca para sí misma, nos permitirá mostrar la asombrosa proximidad de estos pensadores. Para estos filósofos, la cuestión de la ley está inextricablemente vinculada a la de la traducción y a la exigencia ética de paciencia y escucha que el contexto siempre abierto del multilingüismo impone. A partir de una lectura, propiciada por los autores ya mencionados, de dos episodios bíblicos clave, la torre de Babel y la entrega de la Ley en el Sinaí, y tomando como hilo conductor el sentimiento de lo sublime en Kant, intentaremos mostrar cómo la irrupción no asimilable de lo absolutamente heterogéneo instaura un sentido de apertura y respeto que impide por principio la totalización. Read More
