Derrida deconstruye

Como es sabido no es pertinente dar una definición de lo que pueda ser deconstrucción, como lo ha apuntado en varias ocasiones el mismo Derrida, sería algo así como una contradictio in terminis, tal vez ni siquiera sea permitido retomar la alternativa wittgensteiniana del «aire de familia» para señalar ciertas semejanzas de los objetos, tratando de evitar la generalización. La deconstrucción tiene cierta analogía con el juego, el cual permite un número ilimitado de formas. Esto se aprecia claramente en el arte: “Las meninas” de Picasso no son ciertamente “Las meninas” de Velázquez. Picasso tomó ocasión del cuadro de Velázquez y mostró una alternativa muy diversa de expresión -jugó artísticamente con “Las meninas”-; se podrían pintar meninas bajo infinitas creaciones distintas sin que una debiera algo fundamental a las otras. 

​Como es sabido no es pertinente dar una definición de lo que pueda ser deconstrucción, como lo ha apuntado en varias ocasiones el mismo Derrida, sería algo así como una contradictio in terminis, tal vez ni siquiera sea permitido retomar la alternativa wittgensteiniana del «aire de familia» para señalar ciertas semejanzas de los objetos, tratando de evitar la generalización. La deconstrucción tiene cierta analogía con el juego, el cual permite un número ilimitado de formas. Esto se aprecia claramente en el arte: “Las meninas” de Picasso no son ciertamente “Las meninas” de Velázquez. Picasso tomó ocasión del cuadro de Velázquez y mostró una alternativa muy diversa de expresión -jugó artísticamente con “Las meninas”-; se podrían pintar meninas bajo infinitas creaciones distintas sin que una debiera algo fundamental a las otras.  Read More