La evaluación académica y de la investigación se han construido como objetos de estudio prácticamente a la par de la emergencia del propio campo de la investigación en educación superior. A lo largo de más de treinta años, el denominado paradigma evaluativo (Neave, 1990), basado en ideas de competencia, rendición de cuentas -a través de la medición del rendimiento- y excelencia (Capano, 2023), ha ido desplazando parcialmente a los mecanismos internos de legitimidad académica sustentados en las culturas disciplinares y profesionales por esquemas de evaluación y acreditación externa. Estos cambios han reorientado las políticas de educación superior a escala global e incidido -mediante diversas ideas e instrumentos- en los modelos de gobernanza universitaria en los planos regional, nacional e institucional.
La evaluación académica y de la investigación se han construido como objetos de estudio prácticamente a la par de la emergencia del propio campo de la investigación en educación superior. A lo largo de más de treinta años, el denominado paradigma evaluativo (Neave, 1990), basado en ideas de competencia, rendición de cuentas -a través de la medición del rendimiento- y excelencia (Capano, 2023), ha ido desplazando parcialmente a los mecanismos internos de legitimidad académica sustentados en las culturas disciplinares y profesionales por esquemas de evaluación y acreditación externa. Estos cambios han reorientado las políticas de educación superior a escala global e incidido -mediante diversas ideas e instrumentos- en los modelos de gobernanza universitaria en los planos regional, nacional e institucional. Read More
