América Latina en riesgo: dependencia tecnológica y multilateralismo ausente

Para explicar los acuerdos comerciales firmados por el gobierno de Estados Unidos de América (EUA), a comienzos de 2026, con cuatro países latinoamericanos (Argentina, Ecuador, El Salvador y Guatemala), el autor entiende que es indispensable adoptar un enfoque contextual. En tal sentido se destaca, por un lado, el rechazo de EUA al orden multilateral económico vigente. Por otro lado, abundan las maniobras agresivas practicadas por su gobierno para prevalecer a toda costa en los mercados mundiales a partir del control de los servicios digitales y la inteligencia artificial generativa (IA). Los acuerdos comerciales mencionados, pese a ser presentados como muestra de una supuesta reciprocidad, incluyen disposiciones incompatibles con distintas reglas multilaterales, en especial a propósito de los servicios digitales. Entre ellas, aparece la obligación de dichos países latinoamericanos para sumarse a las represalias comerciales de EUA contra terceros Estados, aun en caso de no sufrir perjuicios propios que justifiquen tal adhesión. Asimismo, conceden sin reciprocidad a EUA el trato nacional para el suministro de todo tipo de servicios sin excepción alguna. Luego se prevé el acceso irrestricto a sus mercados a los proveedores estadounidenses de servicios digitales, renunciando así al derecho de imponer gravámenes y sanciones. Finalmente consagran la libre exportación a EUA de datos obtenidos de usuarios residentes en los respectivos países latinoamericanos, sin condicionar el uso que se les pudiera asignar. Este tipo de imposiciones es concebible por la erosión de un orden multilateral que ya no puede contener ni encauzar las transformaciones del sistema económico internacional. Pero la transición no ha de prolongarse demasiado tiempo. Los países y las corporaciones transnacionales que pugnan por la conquista de mercados no tolerarían su arrasamiento ni su repartición como compartimentos estancos. Lo que no ocurrió antes de la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), menos aún podría tener lugar cuando las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) proponen sistemas, modelos y lenguajes universales. Por añadidura, la consolidación de un sistema económico internacional sustentado en las TIC requiere acuerdos multilaterales a fin de regular la voracidad empresarial, combatir delitos cibernéticos y encarar múltiples amenazas tales como las derivadas de la saturación del espacio exterior por satélites de comunicaciones y del errático trazado de cableados submarinos de fibra óptica. Cuando llegue el momento de negociar una agenda dirigida a la recomposición del orden multilateral, habrá que atender a la vulnerabilidad de los países en desarrollo para preservar a sus poblaciones de los abusos de posición dominante que se manifiestan ostensiblemente a través de los servicios digitales y la IA, tal como lo demuestran las imposiciones incorporadas en los acuerdos aquí examinados.

​Para explicar los acuerdos comerciales firmados por el gobierno de Estados Unidos de América (EUA), a comienzos de 2026, con cuatro países latinoamericanos (Argentina, Ecuador, El Salvador y Guatemala), el autor entiende que es indispensable adoptar un enfoque contextual. En tal sentido se destaca, por un lado, el rechazo de EUA al orden multilateral económico vigente. Por otro lado, abundan las maniobras agresivas practicadas por su gobierno para prevalecer a toda costa en los mercados mundiales a partir del control de los servicios digitales y la inteligencia artificial generativa (IA). Los acuerdos comerciales mencionados, pese a ser presentados como muestra de una supuesta reciprocidad, incluyen disposiciones incompatibles con distintas reglas multilaterales, en especial a propósito de los servicios digitales. Entre ellas, aparece la obligación de dichos países latinoamericanos para sumarse a las represalias comerciales de EUA contra terceros Estados, aun en caso de no sufrir perjuicios propios que justifiquen tal adhesión. Asimismo, conceden sin reciprocidad a EUA el trato nacional para el suministro de todo tipo de servicios sin excepción alguna. Luego se prevé el acceso irrestricto a sus mercados a los proveedores estadounidenses de servicios digitales, renunciando así al derecho de imponer gravámenes y sanciones. Finalmente consagran la libre exportación a EUA de datos obtenidos de usuarios residentes en los respectivos países latinoamericanos, sin condicionar el uso que se les pudiera asignar. Este tipo de imposiciones es concebible por la erosión de un orden multilateral que ya no puede contener ni encauzar las transformaciones del sistema económico internacional. Pero la transición no ha de prolongarse demasiado tiempo. Los países y las corporaciones transnacionales que pugnan por la conquista de mercados no tolerarían su arrasamiento ni su repartición como compartimentos estancos. Lo que no ocurrió antes de la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), menos aún podría tener lugar cuando las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) proponen sistemas, modelos y lenguajes universales. Por añadidura, la consolidación de un sistema económico internacional sustentado en las TIC requiere acuerdos multilaterales a fin de regular la voracidad empresarial, combatir delitos cibernéticos y encarar múltiples amenazas tales como las derivadas de la saturación del espacio exterior por satélites de comunicaciones y del errático trazado de cableados submarinos de fibra óptica. Cuando llegue el momento de negociar una agenda dirigida a la recomposición del orden multilateral, habrá que atender a la vulnerabilidad de los países en desarrollo para preservar a sus poblaciones de los abusos de posición dominante que se manifiestan ostensiblemente a través de los servicios digitales y la IA, tal como lo demuestran las imposiciones incorporadas en los acuerdos aquí examinados. Read More

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