Sorprende, muy gratamente por cierto, esta magna obra del Dr. Caturelli. Sorprende porque creo que en la historiografía argentina, incluso latinoamericana, creo que nada hay semejante. Por supuesto está la obra del P. Furlong, a quien Caturelli reconoce como su maestro y al que dedica su obra. Pero, como es lógico, esta obra de Caturelli supera a la del ilustre jesuita.
Tal vez algunos critiquen que Caturelli destaque que la “conciencia descubridora ha sido la conciencia cristiana para la cual nada es redimido si no es asumido; por eso, la develación de lo originario precolombino significó su asunción y su transfiguración abriendo así el camino de la originalidad iberoamericana.
Sorprende, muy gratamente por cierto, esta magna obra del Dr. Caturelli. Sorprende porque creo que en la historiografía argentina, incluso latinoamericana, creo que nada hay semejante. Por supuesto está la obra del P. Furlong, a quien Caturelli reconoce como su maestro y al que dedica su obra. Pero, como es lógico, esta obra de Caturelli supera a la del ilustre jesuita.Tal vez algunos critiquen que Caturelli destaque que la “conciencia descubridora ha sido la conciencia cristiana para la cual nada es redimido si no es asumido; por eso, la develación de lo originario precolombino significó su asunción y su transfiguración abriendo así el camino de la originalidad iberoamericana. Read More
