La “deconstrucción del cristianismo” comienza con una evidencia que, sin embargo, no consiste en un saber claro y distinto. ni siquiera en un saber en cuanto tal. Esta extraña certeza de lo incierto hace acto de presencia como respuesta a una cuestión. La cuestión. pues, da paso a la deconstrucción y lo hace justamente en calidad de apertura de un pensamiento, porque de eso se trata con la deconstrucción del cristianismo, de pensamiento, sólo “de lo que se llama el pensamiento”: no de culto, ni de oración, ni de creencia, ni de religiosidad: lo confirma ella misma para terminar una reflexión que anota ser en cierto modo improvisada y provisional.
La “deconstrucción del cristianismo” comienza con una evidencia que, sin embargo, no consiste en un saber claro y distinto. ni siquiera en un saber en cuanto tal. Esta extraña certeza de lo incierto hace acto de presencia como respuesta a una cuestión. La cuestión. pues, da paso a la deconstrucción y lo hace justamente en calidad de apertura de un pensamiento, porque de eso se trata con la deconstrucción del cristianismo, de pensamiento, sólo “de lo que se llama el pensamiento”: no de culto, ni de oración, ni de creencia, ni de religiosidad: lo confirma ella misma para terminar una reflexión que anota ser en cierto modo improvisada y provisional. Read More
