En un ecosistema mediático marcado por el consumo móvil y la hegemonía de las redes sociales convive el vídeo vertical. Este ha sido adoptado como una innovación subversiva por parte de los medios de comunicación y se ha convertido en una herramienta para promover la convergencia mediática. Este artículo tiene como objetivo principal el análisis de la adopción del vídeo en formato vertical en los medios digitales españoles desde una perspectiva cualitativa, basada en entrevistas en profundidad a profesionales de 13 medios relevantes. Los resultados evidencian que el vídeo vertical ha evolucionado de una práctica experimental a un elemento estratégico integrado en las rutinas productivas. Su consolidación responde principalmente a la presión de las plataformas y a los hábitos de consumo de audiencias jóvenes. Este formato introduce una gramática narrativa propia, centrada en la inmediatez, la brevedad y la proximidad, así como cambios técnicos, organizativos y profesionales en las redacciones españolas. No obstante, su implementación genera tensiones: dependencia algorítmica, sobrecarga laboral, resistencias culturales y retos en la calidad informativa. Los medios de comunicación han adoptado estrategias que combinan contenidos informativos y de entretenimiento, equilibrando identidad editorial y alcance. El vídeo vertical se percibe como un formato consolidado y duradero, vinculado al consumo móvil, aunque en coexistencia con otros formatos. El principal desafío radica en asimilar su lógica sin comprometer el rigor y la credibilidad periodística.
En un ecosistema mediático marcado por el consumo móvil y la hegemonía de las redes sociales convive el vídeo vertical. Este ha sido adoptado como una innovación subversiva por parte de los medios de comunicación y se ha convertido en una herramienta para promover la convergencia mediática. Este artículo tiene como objetivo principal el análisis de la adopción del vídeo en formato vertical en los medios digitales españoles desde una perspectiva cualitativa, basada en entrevistas en profundidad a profesionales de 13 medios relevantes. Los resultados evidencian que el vídeo vertical ha evolucionado de una práctica experimental a un elemento estratégico integrado en las rutinas productivas. Su consolidación responde principalmente a la presión de las plataformas y a los hábitos de consumo de audiencias jóvenes. Este formato introduce una gramática narrativa propia, centrada en la inmediatez, la brevedad y la proximidad, así como cambios técnicos, organizativos y profesionales en las redacciones españolas. No obstante, su implementación genera tensiones: dependencia algorítmica, sobrecarga laboral, resistencias culturales y retos en la calidad informativa. Los medios de comunicación han adoptado estrategias que combinan contenidos informativos y de entretenimiento, equilibrando identidad editorial y alcance. El vídeo vertical se percibe como un formato consolidado y duradero, vinculado al consumo móvil, aunque en coexistencia con otros formatos. El principal desafío radica en asimilar su lógica sin comprometer el rigor y la credibilidad periodística. Sección, Palabras clave
