Según Ricoeur, el reconocimiento supone identificar personas o colectividades, diferenciando y apreciando sus diferencias socialmente valiosas, que son complementarias del yo. Para Hegel el patrón no reconoce al siervo, aunque vive de su trabajo -es un ególatra para sí. El siervo atribuye al patrón la humanidad que se niega- es un (está) fuera de sí. La lucha que se instaura entre ambos, con sus facetas, muestran cómo la historia se actúa como lucha por el poder (que la razón endereza hacia el progreso). Hegel admite que un grupo pequeño de seres humanos son para sí y para los otros: almas que se han depurado sin que se enteren de su solidaridad comunitaria, esencia de nuestra especie, natural y culturalmente sociable. Son los que reconocen sin ser reconocidos.
Según Ricoeur, el reconocimiento supone identificar personas o colectividades, diferenciando y apreciando sus diferencias socialmente valiosas, que son complementarias del yo. Para Hegel el patrón no reconoce al siervo, aunque vive de su trabajo -es un ególatra para sí. El siervo atribuye al patrón la humanidad que se niega- es un (está) fuera de sí. La lucha que se instaura entre ambos, con sus facetas, muestran cómo la historia se actúa como lucha por el poder (que la razón endereza hacia el progreso). Hegel admite que un grupo pequeño de seres humanos son para sí y para los otros: almas que se han depurado sin que se enteren de su solidaridad comunitaria, esencia de nuestra especie, natural y culturalmente sociable. Son los que reconocen sin ser reconocidos. Read More
