Israel y Latinoamérica: una nueva ofensiva diplomática

El acercamiento y la expansión de la cooperación en seguridad, tecnología y comercio  T. Nelson Thompson Octubre 2026 Israel ha designado 2026 como un año de especial atención hacia Latinoamérica. El Ministerio de Relaciones Exteriores israelí ha impulsado reuniones diplomáticas y mecanismos de cooperación con gobiernos de la región en ámbitos como seguridad, economía, innovación y tecnología. En una reunión celebrada en Washington, el canciller Gideon Saar confirmó que 2026 sería un año de especial atención para la política exterior israelí hacia la región latinoamericana. El movimiento ocurre en un contexto de creciente polarización internacional en torno a la guerra en la Franja de Gaza y de cambios políticos en Latinoamérica. En varios países de la región, gobiernos de orientación conservadora han adoptado posiciones favorables a una relación más estrecha con Israel, aunque las motivaciones y el alcance de estos acercamientos varían de un país a otro. Argentina constituye uno de los casos más visibles. El gobierno de Javier Milei ha profundizado la relación bilateral y se ha convertido en uno de los principales impulsores latinoamericanos de una agenda de cooperación con Israel. Otros países también han avanzado en esa dirección, aunque con diferentes grados de intensidad y por razones que combinan factores ideológicos, económicos, diplomáticos y de seguridad. En este contexto, el acercamiento entre Israel y Latinoamérica no puede reducirse a una sucesión de visitas oficiales o acuerdos comerciales. También involucra la búsqueda de nuevos espacios de cooperación política, militar y tecnológica, así como una mayor coordinación en organismos internacionales. Los Acuerdos de Isaac y el giro político regional Una de las iniciativas más recientes son los Acuerdos de Isaac, anunciados por el presidente argentino Javier Milei y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en abril de 2026. El acuerdo establece un marco de cooperación entre Argentina, Israel y otros países que deseen incorporarse, con énfasis en seguridad, lucha contra el terrorismo, innovación, tecnología, comercio y coordinación en foros internacionales. El documento oficial vincula expresamente la iniciativa con los países de tradición “judeocristiana” y señala que está inspirada en los Acuerdos de Abraham. La iniciativa también tiene una dimensión parlamentaria. En junio de 2026, legisladores de catorce países latinoamericanos participaron en una reunión en Buenos Aires y suscribieron los principios de los Acuerdos de Isaac. Sin embargo, esta cifra corresponde a legisladores participantes, no a catorce Estados que hayan firmado formalmente un tratado. La referencia a Isaac introduce además una dimensión religiosa y civilizatoria en la iniciativa. La declaración fundacional habla de los “descendientes de Isaac” y de las naciones de tradición judeocristiana, vinculando esa identidad con una agenda de cooperación política y estratégica. El fenómeno ocurre al mismo tiempo que varios gobiernos latinoamericanos han reconsiderado sus relaciones con Israel. Argentina ha profundizado su cooperación; Ecuador ha acordado ampliar sus vínculos económicos y de seguridad, y Colombia ha anunciado la restauración de relaciones diplomáticas y el traslado de su embajada a Jerusalén después de más de 2 años de ruptura. Venezuela representa un caso distinto. El restablecimiento de servicios consulares con Israel constituye un cambio significativo respecto de la ruptura diplomática de 2009, aunque no equivale por sí mismo al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas. En este sentido, la evolución regional no responde a un único patrón político. La transformación también es visible en el debate sobre Jerusalén. Paraguay mantiene actualmente su embajada en Jerusalén, mientras que el gobierno colombiano ha anunciado el traslado de su representación diplomática a esa ciudad. Estos cambios contrastan con una tradición diplomática latinoamericana que durante décadas otorgó especial importancia al Derecho Internacional, la solución negociada de los conflictos y la cuestión del estatuto de Jerusalén. El giro de algunos gobiernos plantea, por ello, preguntas sobre la evolución de las posiciones latinoamericanas en los foros multilaterales. Seguridad y cooperación militar Uno de los componentes más importantes de la relación es la cooperación en materia de seguridad. Israel tiene una industria de defensa orientada a mercados internacionales y ha desarrollado capacidades en áreas como defensa aérea, vigilancia, inteligencia, ciberseguridad y sistemas no tripulados. Las exportaciones israelíes de defensa alcanzaron en 2025 un récord de aproximadamente 19 000 millones de dólares, según cifras del Ministerio de Defensa israelí. Latinoamérica representó alrededor de 2% de esas exportaciones. La relación entre comercio de defensa e influencia diplomática merece atención porque los sistemas de seguridad suelen generar vínculos de largo plazo. La adquisición de determinado equipo puede requerir mantenimiento, actualizaciones, capacitación y asistencia técnica del país proveedor. Esto no significa que toda compra de tecnología israelí produzca automáticamente dependencia política. Sin embargo, sí plantea una cuestión relevante para los gobiernos latinoamericanos: hasta qué punto las decisiones de adquisición de tecnología de seguridad pueden generar relaciones institucionales y económicas duraderas con Israel. La experiencia israelí también ha despertado interés en Latinoamérica por sus sistemas de vigilancia, inteligencia y protección de infraestructura. El atractivo de estas tecnologías se relaciona tanto con las capacidades que ofrecen como con la percepción de que han sido desarrolladas y utilizadas en contextos de conflicto. El caso del software de vigilancia Pegasus, desarrollado por NSO Group, ha generado además un amplio debate internacional sobre el uso de tecnologías de espionaje por parte de gobiernos. Las controversias alrededor de estas herramientas muestran que la transferencia tecnológica puede tener consecuencias que trascienden el ámbito estrictamente comercial. El mercado de la defensa y la tecnología El crecimiento de las exportaciones de defensa constituye uno de los instrumentos mediante el cual Israel proyecta influencia internacional. La industria israelí ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años y sus exportaciones alcanzaron en 2025 un máximo histórico. La expansión comercial no implica, por sí misma, que los países compradores adopten las posiciones diplomáticas de Israel. Sin embargo, las relaciones de defensa pueden generar intereses compartidos, canales institucionales y dependencia técnica que permanecen incluso cuando cambian los gobiernos. En Latinoamérica, esta cuestión adquiere especial relevancia debido a la demanda de tecnologías relacionadas con vigilancia fronteriza, inteligencia, ciberseguridad, control territorial y seguridad pública. El fortalecimiento de los vínculos con Israel tampoco supone

​El acercamiento y la expansión de la cooperación en seguridad, tecnología y comercio  T. Nelson Thompson Octubre 2026 Israel ha designado 2026 como un año de especial atención hacia Latinoamérica. El Ministerio de Relaciones Exteriores israelí ha impulsado reuniones diplomáticas y mecanismos de cooperación con gobiernos de la región en ámbitos como seguridad, economía, innovación y tecnología. En una reunión celebrada en Washington, el canciller Gideon Saar confirmó que 2026 sería un año de especial atención para la política exterior israelí hacia la región latinoamericana. El movimiento ocurre en un contexto de creciente polarización internacional en torno a la guerra en la Franja de Gaza y de cambios políticos en Latinoamérica. En varios países de la región, gobiernos de orientación conservadora han adoptado posiciones favorables a una relación más estrecha con Israel, aunque las motivaciones y el alcance de estos acercamientos varían de un país a otro. Argentina constituye uno de los casos más visibles. El gobierno de Javier Milei ha profundizado la relación bilateral y se ha convertido en uno de los principales impulsores latinoamericanos de una agenda de cooperación con Israel. Otros países también han avanzado en esa dirección, aunque con diferentes grados de intensidad y por razones que combinan factores ideológicos, económicos, diplomáticos y de seguridad. En este contexto, el acercamiento entre Israel y Latinoamérica no puede reducirse a una sucesión de visitas oficiales o acuerdos comerciales. También involucra la búsqueda de nuevos espacios de cooperación política, militar y tecnológica, así como una mayor coordinación en organismos internacionales. Los Acuerdos de Isaac y el giro político regional Una de las iniciativas más recientes son los Acuerdos de Isaac, anunciados por el presidente argentino Javier Milei y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en abril de 2026. El acuerdo establece un marco de cooperación entre Argentina, Israel y otros países que deseen incorporarse, con énfasis en seguridad, lucha contra el terrorismo, innovación, tecnología, comercio y coordinación en foros internacionales. El documento oficial vincula expresamente la iniciativa con los países de tradición “judeocristiana” y señala que está inspirada en los Acuerdos de Abraham. La iniciativa también tiene una dimensión parlamentaria. En junio de 2026, legisladores de catorce países latinoamericanos participaron en una reunión en Buenos Aires y suscribieron los principios de los Acuerdos de Isaac. Sin embargo, esta cifra corresponde a legisladores participantes, no a catorce Estados que hayan firmado formalmente un tratado. La referencia a Isaac introduce además una dimensión religiosa y civilizatoria en la iniciativa. La declaración fundacional habla de los “descendientes de Isaac” y de las naciones de tradición judeocristiana, vinculando esa identidad con una agenda de cooperación política y estratégica. El fenómeno ocurre al mismo tiempo que varios gobiernos latinoamericanos han reconsiderado sus relaciones con Israel. Argentina ha profundizado su cooperación; Ecuador ha acordado ampliar sus vínculos económicos y de seguridad, y Colombia ha anunciado la restauración de relaciones diplomáticas y el traslado de su embajada a Jerusalén después de más de 2 años de ruptura. Venezuela representa un caso distinto. El restablecimiento de servicios consulares con Israel constituye un cambio significativo respecto de la ruptura diplomática de 2009, aunque no equivale por sí mismo al establecimiento de relaciones diplomáticas plenas. En este sentido, la evolución regional no responde a un único patrón político. La transformación también es visible en el debate sobre Jerusalén. Paraguay mantiene actualmente su embajada en Jerusalén, mientras que el gobierno colombiano ha anunciado el traslado de su representación diplomática a esa ciudad. Estos cambios contrastan con una tradición diplomática latinoamericana que durante décadas otorgó especial importancia al Derecho Internacional, la solución negociada de los conflictos y la cuestión del estatuto de Jerusalén. El giro de algunos gobiernos plantea, por ello, preguntas sobre la evolución de las posiciones latinoamericanas en los foros multilaterales. Seguridad y cooperación militar Uno de los componentes más importantes de la relación es la cooperación en materia de seguridad. Israel tiene una industria de defensa orientada a mercados internacionales y ha desarrollado capacidades en áreas como defensa aérea, vigilancia, inteligencia, ciberseguridad y sistemas no tripulados. Las exportaciones israelíes de defensa alcanzaron en 2025 un récord de aproximadamente 19 000 millones de dólares, según cifras del Ministerio de Defensa israelí. Latinoamérica representó alrededor de 2% de esas exportaciones. La relación entre comercio de defensa e influencia diplomática merece atención porque los sistemas de seguridad suelen generar vínculos de largo plazo. La adquisición de determinado equipo puede requerir mantenimiento, actualizaciones, capacitación y asistencia técnica del país proveedor. Esto no significa que toda compra de tecnología israelí produzca automáticamente dependencia política. Sin embargo, sí plantea una cuestión relevante para los gobiernos latinoamericanos: hasta qué punto las decisiones de adquisición de tecnología de seguridad pueden generar relaciones institucionales y económicas duraderas con Israel. La experiencia israelí también ha despertado interés en Latinoamérica por sus sistemas de vigilancia, inteligencia y protección de infraestructura. El atractivo de estas tecnologías se relaciona tanto con las capacidades que ofrecen como con la percepción de que han sido desarrolladas y utilizadas en contextos de conflicto. El caso del software de vigilancia Pegasus, desarrollado por NSO Group, ha generado además un amplio debate internacional sobre el uso de tecnologías de espionaje por parte de gobiernos. Las controversias alrededor de estas herramientas muestran que la transferencia tecnológica puede tener consecuencias que trascienden el ámbito estrictamente comercial. El mercado de la defensa y la tecnología El crecimiento de las exportaciones de defensa constituye uno de los instrumentos mediante el cual Israel proyecta influencia internacional. La industria israelí ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años y sus exportaciones alcanzaron en 2025 un máximo histórico. La expansión comercial no implica, por sí misma, que los países compradores adopten las posiciones diplomáticas de Israel. Sin embargo, las relaciones de defensa pueden generar intereses compartidos, canales institucionales y dependencia técnica que permanecen incluso cuando cambian los gobiernos. En Latinoamérica, esta cuestión adquiere especial relevancia debido a la demanda de tecnologías relacionadas con vigilancia fronteriza, inteligencia, ciberseguridad, control territorial y seguridad pública. El fortalecimiento de los vínculos con Israel tampoco supone Read More