El avance progresista ante las elecciones intermedias de 2026 Alejandro Osornio Ramos Octubre 2026 Una colaboración del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques El alto costo de vida figura entre las principales preocupaciones de la población estadounidense, debido a sus repercusiones en diversos ámbitos de la vida cotidiana y en las expectativas de futuro. Según una encuesta del Pew Research Center, durante el último año, cerca de 44% de las personas adultas en Estados Unidos enfrentó dificultades para pagar la atención médica, el transporte o la vivienda, o tuvo que recurrir a bancos de alimentos. Un porcentaje importante de la ciudadanía considera que las políticas del gobierno federal no están dando respuesta a los desafíos económicos, lo que se suma al descontento por la prolongación del conflicto en el Medio Oriente y sus impactos económicos en la sociedad. Lo anterior ha contribuido al deterioro de los índices de popularidad del presidente Donald Trump, quien alcanzó mínimos históricos en las semanas previas a las elecciones intermedias. Aunque durante la mayor parte de 2026 los votantes han mostrado preferencia por el Partido Demócrata, en parte debido a los cuestionamientos al gobierno actual y a los republicanos en general, también han persistido las reservas hacia ambas fuerzas políticas, especialmente entre los jóvenes, los afroestadounidenses y los latinos. A su vez, en las elecciones primarias de 2026 se observó una competencia interna en ambos partidos, marcada por la influencia del movimiento MAGA (“Make America Great Again”) en la selección de candidatos republicanos y del sector progresista entre los demócratas. No obstante, un estudio de la Institución Brookings reveló que las candidaturas de los bloques convencionales obtuvieron mejores resultados, aunque las vinculadas con MAGA registraron más triunfos que las progresistas dentro de sus respectivos partidos. Los retos económicos marcaron la agenda de los demócratas, ante la reticencia de la mayoría de los republicanos a incorporar estos temas. En particular, dentro del partido opositor, los grupos progresistas privilegiaron propuestas de corte social que dieron mayor visibilidad a su proyecto. Sus planteamientos y triunfos en las primarias abrieron la discusión sobre su capacidad para ampliar su influencia después de los comicios. Al mismo tiempo, estos avances pusieron de manifiesto las diferencias con el sector tradicional demócrata y motivaron una ofensiva republicana que presentó a los progresistas como radicales y comunistas. Trayectoria y expresiones del progresismo estadounidense En distintas etapas de la historia estadounidense surgieron movimientos progresistas como respuesta a procesos de transformación económica, al aumento de las desigualdades y al descontento social, aunque con diferencias en sus propuestas y bases de apoyo. Para Estefanía Cruz Lera, la Era Progresista de finales del siglo XIX y principios del XX respondió a los efectos de la industrialización y la concentración del poder económico mediante reformas orientadas a regular las empresas y ampliar los derechos políticos y laborales. Por su parte, el Nuevo Trato promovió políticas para impulsar la recuperación económica tras la caída de la bolsa de valores de 1929. La autora señala que ambos procesos contaron con el respaldo de los partidos Republicano y Demócrata, así como de las instituciones estatales. En contraste, tras los efectos de la crisis financiera de 2008, el Nuevo Trato Verde planteó un modelo sustentable que vinculara la creación de empleos con una economía verde, aunque solo ha contado con el respaldo limitado de un sector del Partido Demócrata. Las repercusiones de la también llamada Gran Recesión renovaron el debate sobre la desigualdad económica y social, y dieron lugar a expresiones de movilización como Occupy Wall Street en 2011. Durante esa década, Bernie Sanders buscó la candidatura presidencial demócrata con una agenda que incluyó la atención médica universal, la educación superior gratuita, el incremento del salario mínimo y la protección del medio ambiente. Durante el primer mandato de Trump, las ideas progresistas adquirieron mayor visibilidad. En las elecciones intermedias de 2018 llegaron al Congreso nuevos perfiles, como Alexandria Ocasio-Cortez, quien se convirtió en una de las principales promotoras del Nuevo Trato Verde. En términos generales, el progresismo ha impulsado reformas para ampliar la protección social, los derechos laborales y la participación ciudadana en Estados Unidos. Entre sus referentes históricos se encuentra el presidente republicano Theodore Roosevelt (1901-1909), aunque posteriormente las ideas progresistas adquirieron mayor presencia en el Partido Demócrata. En su configuración contemporánea, el progresismo reúne diversas orientaciones y cuenta con espacios de articulación legislativa, como el Caucus Progresista del Congreso de Estados Unidos. Una de estas orientaciones es el socialismo democrático, que presenta características particulares y cuyos representantes han cobrado relevancia tanto en el debate interno del Partido Demócrata como en el proceso electoral de 2026. El socialismo democrático entre los demócratas: impulso electoral y diferencias internas La revista Time identifica al senador Sanders como una figura que contribuyó a acercar el socialismo democrático a millones de estadounidenses; la congresista Ocasio-Cortez proyectó una imagen más joven de esta corriente, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, demostró que un candidato de esta orientación podía imponerse a la cúpula demócrata. Ocasio-Cortez y Mamdani pertenecen a la organización Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA), la cual promueve la ampliación de los derechos políticos y la aplicación de principios democráticos a las estructuras sociales y económicas. Desde su perspectiva, la oposición al dominio del capital la distingue de otras agrupaciones progresistas y liberales. Su respaldo se concentra entre jóvenes blancos que residen en ciudades y cuentan con estudios universitarios, lo que plantea el reto de ampliar su influencia entre los trabajadores. El descontento con la cúpula del Partido Demócrata, cuyo liderazgo se debilitó tras la derrota electoral de 2024, ha coincidido con una mayor aceptación del socialismo democrático entre sus bases. Algunas encuestas señalaron que más de la mitad de los demócratas e independientes consultados manifestaron su insatisfacción con el partido, mientras que un tercio de los demócratas se identificó como socialista democrático. Asimismo, cerca de 75% de los demócratas manifestó su disposición a votar por un candidato presidencial de esta orientación. En este contexto, la DSA se ha convertido en un símbolo del
El avance progresista ante las elecciones intermedias de 2026 Alejandro Osornio Ramos Octubre 2026 Una colaboración del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques El alto costo de vida figura entre las principales preocupaciones de la población estadounidense, debido a sus repercusiones en diversos ámbitos de la vida cotidiana y en las expectativas de futuro. Según una encuesta del Pew Research Center, durante el último año, cerca de 44% de las personas adultas en Estados Unidos enfrentó dificultades para pagar la atención médica, el transporte o la vivienda, o tuvo que recurrir a bancos de alimentos. Un porcentaje importante de la ciudadanía considera que las políticas del gobierno federal no están dando respuesta a los desafíos económicos, lo que se suma al descontento por la prolongación del conflicto en el Medio Oriente y sus impactos económicos en la sociedad. Lo anterior ha contribuido al deterioro de los índices de popularidad del presidente Donald Trump, quien alcanzó mínimos históricos en las semanas previas a las elecciones intermedias. Aunque durante la mayor parte de 2026 los votantes han mostrado preferencia por el Partido Demócrata, en parte debido a los cuestionamientos al gobierno actual y a los republicanos en general, también han persistido las reservas hacia ambas fuerzas políticas, especialmente entre los jóvenes, los afroestadounidenses y los latinos. A su vez, en las elecciones primarias de 2026 se observó una competencia interna en ambos partidos, marcada por la influencia del movimiento MAGA (“Make America Great Again”) en la selección de candidatos republicanos y del sector progresista entre los demócratas. No obstante, un estudio de la Institución Brookings reveló que las candidaturas de los bloques convencionales obtuvieron mejores resultados, aunque las vinculadas con MAGA registraron más triunfos que las progresistas dentro de sus respectivos partidos. Los retos económicos marcaron la agenda de los demócratas, ante la reticencia de la mayoría de los republicanos a incorporar estos temas. En particular, dentro del partido opositor, los grupos progresistas privilegiaron propuestas de corte social que dieron mayor visibilidad a su proyecto. Sus planteamientos y triunfos en las primarias abrieron la discusión sobre su capacidad para ampliar su influencia después de los comicios. Al mismo tiempo, estos avances pusieron de manifiesto las diferencias con el sector tradicional demócrata y motivaron una ofensiva republicana que presentó a los progresistas como radicales y comunistas. Trayectoria y expresiones del progresismo estadounidense En distintas etapas de la historia estadounidense surgieron movimientos progresistas como respuesta a procesos de transformación económica, al aumento de las desigualdades y al descontento social, aunque con diferencias en sus propuestas y bases de apoyo. Para Estefanía Cruz Lera, la Era Progresista de finales del siglo XIX y principios del XX respondió a los efectos de la industrialización y la concentración del poder económico mediante reformas orientadas a regular las empresas y ampliar los derechos políticos y laborales. Por su parte, el Nuevo Trato promovió políticas para impulsar la recuperación económica tras la caída de la bolsa de valores de 1929. La autora señala que ambos procesos contaron con el respaldo de los partidos Republicano y Demócrata, así como de las instituciones estatales. En contraste, tras los efectos de la crisis financiera de 2008, el Nuevo Trato Verde planteó un modelo sustentable que vinculara la creación de empleos con una economía verde, aunque solo ha contado con el respaldo limitado de un sector del Partido Demócrata. Las repercusiones de la también llamada Gran Recesión renovaron el debate sobre la desigualdad económica y social, y dieron lugar a expresiones de movilización como Occupy Wall Street en 2011. Durante esa década, Bernie Sanders buscó la candidatura presidencial demócrata con una agenda que incluyó la atención médica universal, la educación superior gratuita, el incremento del salario mínimo y la protección del medio ambiente. Durante el primer mandato de Trump, las ideas progresistas adquirieron mayor visibilidad. En las elecciones intermedias de 2018 llegaron al Congreso nuevos perfiles, como Alexandria Ocasio-Cortez, quien se convirtió en una de las principales promotoras del Nuevo Trato Verde. En términos generales, el progresismo ha impulsado reformas para ampliar la protección social, los derechos laborales y la participación ciudadana en Estados Unidos. Entre sus referentes históricos se encuentra el presidente republicano Theodore Roosevelt (1901-1909), aunque posteriormente las ideas progresistas adquirieron mayor presencia en el Partido Demócrata. En su configuración contemporánea, el progresismo reúne diversas orientaciones y cuenta con espacios de articulación legislativa, como el Caucus Progresista del Congreso de Estados Unidos. Una de estas orientaciones es el socialismo democrático, que presenta características particulares y cuyos representantes han cobrado relevancia tanto en el debate interno del Partido Demócrata como en el proceso electoral de 2026. El socialismo democrático entre los demócratas: impulso electoral y diferencias internas La revista Time identifica al senador Sanders como una figura que contribuyó a acercar el socialismo democrático a millones de estadounidenses; la congresista Ocasio-Cortez proyectó una imagen más joven de esta corriente, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, demostró que un candidato de esta orientación podía imponerse a la cúpula demócrata. Ocasio-Cortez y Mamdani pertenecen a la organización Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA), la cual promueve la ampliación de los derechos políticos y la aplicación de principios democráticos a las estructuras sociales y económicas. Desde su perspectiva, la oposición al dominio del capital la distingue de otras agrupaciones progresistas y liberales. Su respaldo se concentra entre jóvenes blancos que residen en ciudades y cuentan con estudios universitarios, lo que plantea el reto de ampliar su influencia entre los trabajadores. El descontento con la cúpula del Partido Demócrata, cuyo liderazgo se debilitó tras la derrota electoral de 2024, ha coincidido con una mayor aceptación del socialismo democrático entre sus bases. Algunas encuestas señalaron que más de la mitad de los demócratas e independientes consultados manifestaron su insatisfacción con el partido, mientras que un tercio de los demócratas se identificó como socialista democrático. Asimismo, cerca de 75% de los demócratas manifestó su disposición a votar por un candidato presidencial de esta orientación. En este contexto, la DSA se ha convertido en un símbolo del Read More
