Es el momento de una mujer latinoamericana Magdalena Bas Vilizzio y Mónica Nieves Aguirre Julio 2026 La carrera hacia la Secretaría General de la ONU En 2026, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se juega otro mundial. El 1 de enero de 2027 iniciará funciones un nuevo secretario o secretaria general. El proceso de selección para el “trabajo más difícil del mundo”, como se conoce en la jerga internacionalista, comenzó el 25 de noviembre de 2025 con el comunicado conjunto de la Presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock (Alemania), y del entonces Presidente del Consejo de Seguridad, Michael Imran Kanu (Sierra Leona), en el que se invitó a los Estados miembros a presentar candidaturas. El énfasis se puso en la postulación de mujeres, ya que, en 80 años de existencia, la ONU nunca ha tenido una secretaria general. Además, según la regla —no escrita— de la rotación geográfica, ahora correspondería el turno a Latinoamérica. ¿Cómo sigue este proceso? ¿Quiénes están en la carrera? El proceso continúa con la presentación de candidaturas, cuyo plazo orientativo de cierre fue el 1 de abril de 2026, aunque posteriormente se incorporaron dos nuevas candidatas, por lo que hoy son seis los aspirantes en carrera. Con el fin de conocer más a fondo la visión de las personas nominadas y favorecer una decisión más consciente e informada, en la elección anterior se incorporaron al proceso diálogos interactivos y abiertos con los representantes diplomáticos ante la ONU y con organizaciones de la sociedad civil. Este espacio de preguntas y respuestas se transmite en línea y contribuye a que la opinión pública internacional conozca mejor los perfiles y las propuestas de las candidaturas. A partir de este momento, el proceso pasa a la esfera del Consejo de Seguridad, donde, en sucesivas rondas de votación a puerta cerrada, el candidato debe obtener al menos nueve votos favorables de los quince miembros del órgano. Ahora bien, entre esos nueve votos deben encontrarse los de los cinco miembros permanentes (P5): China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia. Por tanto, el principal desafío en esta etapa es sortear el veto, y la historia demuestra que no se trata de un obstáculo menor. En 1981, cuando por primera y única vez Latinoamérica tuvo un secretario general, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, ello fue posible precisamente porque el Consejo de Seguridad estaba paralizado por vetos cruzados: China se oponía a que el austríaco Kurt Waldheim fuera relegido para un tercer mandato, algo inédito y ajeno a la práctica de la Organización, mientras que Estados Unidos y la Unión Soviética rechazaban al otro candidato, Salim Ahmed Salim (Tanzania). Pérez de Cuéllar entró entonces en la contienda, logró sortear los vetos y terminó convirtiéndose en el candidato de consenso que la ONU necesitaba. Candidatos bajo la lupa del P5 Hasta la fecha, y desde la carta conjunta que dio inicio al proceso de presentación de candidaturas, cuatro mujeres y dos hombres aspiran a dirigir la Secretaría General de la ONU y convertirse en la décima persona en ocupar ese cargo. La primera postulación —un día después de que se abriera la convocatoria— fue la de Rafael Mariano Grossi, por Argentina. Diplomático de carrera, con doctorado en Relaciones Internacionales, Historia Internacional y Política, se ha destacado por su trayectoria al frente de organismos vinculados al uso de la energía nuclear, el desarme y la seguridad, como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su plan se articula en torno a cinco prioridades interrelacionadas centradas en la paz, la seguridad, la colaboración, los derechos humanos y, de manera especial, la reforma institucional. La segunda candidatura fue la de Michelle Bachelet Jeria, presentada por Brasil, México y Chile, aunque este último retiró posteriormente su apoyo tras la llegada de José Antonio Kast a la presidencia chilena. Médica cirujana pediátrica de profesión, Expresidenta de Chile y Exministra de Defensa y de Salud, ha estado vinculada a diversos organismos internacionales, en particular como Directora Ejecutiva fundadora de ONU Mujeres. Su propuesta se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos: la reforma institucional, las personas, los principios fundacionales y el diseño del futuro. En marzo de 2026 se sumaron otras dos candidaturas. La primera fue la de Macky Sall, presentada por Burundi. Expresidente de Senegal, ingeniero geológico y geofísico de formación, destaca por su trayectoria en la gestión pública. Su proyecto se sustenta en tres pilares: la paz, la seguridad y el desarrollo; la renovación del multilateralismo, y el fortalecimiento de la gobernanza de la ONU. La segunda candidatura fue la de Rebeca Grynspan Mayufis, presentada por Costa Rica. Exvicepresidenta de ese país y Exministra de Vivienda y de Asuntos Económicos y Sociales, es además maestra en Economía. Grynspan ha estado estrechamente vinculada al multilateralismo, en particular en los ámbitos del desarrollo, y en 2021 se convirtió en la primera mujer en dirigir la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Las prioridades de su programa se orientan hacia la paz y la seguridad duraderas, la reforma institucional y la construcción del futuro, teniendo en cuenta la multiplicidad de desafíos existentes. En un terreno ya abonado, la llegada de una mujer a la Secretaría General contribuiría a sacudir estructuras decrépitas. En mayo de 2026, Antigua y Barbuda presentó la candidatura de María Fernanda Espinosa Garcés. Con estudios de posgrado en Antropología y Ciencia Política, fue Ministra de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de Ecuador. Además, fue la primera mujer latinoamericana en presidir la Asamblea General de la ONU. Su propuesta se sustenta en cinco pilares centrados en la paz y la seguridad; el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; la energía y la transformación digital, así como la reforma institucional orientada al restablecimiento de la confianza en la Organización. La postulación más reciente, presentada el 15 de junio de 2026, fue la de Carolyn Rodrigues Birkett por Guyana. Con una maestría en Asuntos Internacionales y Diplomacia, fue Ministra de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Cooperación Internacional, así como de Asuntos
Es el momento de una mujer latinoamericana Magdalena Bas Vilizzio y Mónica Nieves Aguirre Julio 2026 La carrera hacia la Secretaría General de la ONU En 2026, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se juega otro mundial. El 1 de enero de 2027 iniciará funciones un nuevo secretario o secretaria general. El proceso de selección para el “trabajo más difícil del mundo”, como se conoce en la jerga internacionalista, comenzó el 25 de noviembre de 2025 con el comunicado conjunto de la Presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock (Alemania), y del entonces Presidente del Consejo de Seguridad, Michael Imran Kanu (Sierra Leona), en el que se invitó a los Estados miembros a presentar candidaturas. El énfasis se puso en la postulación de mujeres, ya que, en 80 años de existencia, la ONU nunca ha tenido una secretaria general. Además, según la regla —no escrita— de la rotación geográfica, ahora correspondería el turno a Latinoamérica. ¿Cómo sigue este proceso? ¿Quiénes están en la carrera? El proceso continúa con la presentación de candidaturas, cuyo plazo orientativo de cierre fue el 1 de abril de 2026, aunque posteriormente se incorporaron dos nuevas candidatas, por lo que hoy son seis los aspirantes en carrera. Con el fin de conocer más a fondo la visión de las personas nominadas y favorecer una decisión más consciente e informada, en la elección anterior se incorporaron al proceso diálogos interactivos y abiertos con los representantes diplomáticos ante la ONU y con organizaciones de la sociedad civil. Este espacio de preguntas y respuestas se transmite en línea y contribuye a que la opinión pública internacional conozca mejor los perfiles y las propuestas de las candidaturas. A partir de este momento, el proceso pasa a la esfera del Consejo de Seguridad, donde, en sucesivas rondas de votación a puerta cerrada, el candidato debe obtener al menos nueve votos favorables de los quince miembros del órgano. Ahora bien, entre esos nueve votos deben encontrarse los de los cinco miembros permanentes (P5): China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia. Por tanto, el principal desafío en esta etapa es sortear el veto, y la historia demuestra que no se trata de un obstáculo menor. En 1981, cuando por primera y única vez Latinoamérica tuvo un secretario general, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, ello fue posible precisamente porque el Consejo de Seguridad estaba paralizado por vetos cruzados: China se oponía a que el austríaco Kurt Waldheim fuera relegido para un tercer mandato, algo inédito y ajeno a la práctica de la Organización, mientras que Estados Unidos y la Unión Soviética rechazaban al otro candidato, Salim Ahmed Salim (Tanzania). Pérez de Cuéllar entró entonces en la contienda, logró sortear los vetos y terminó convirtiéndose en el candidato de consenso que la ONU necesitaba. Candidatos bajo la lupa del P5 Hasta la fecha, y desde la carta conjunta que dio inicio al proceso de presentación de candidaturas, cuatro mujeres y dos hombres aspiran a dirigir la Secretaría General de la ONU y convertirse en la décima persona en ocupar ese cargo. La primera postulación —un día después de que se abriera la convocatoria— fue la de Rafael Mariano Grossi, por Argentina. Diplomático de carrera, con doctorado en Relaciones Internacionales, Historia Internacional y Política, se ha destacado por su trayectoria al frente de organismos vinculados al uso de la energía nuclear, el desarme y la seguridad, como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Su plan se articula en torno a cinco prioridades interrelacionadas centradas en la paz, la seguridad, la colaboración, los derechos humanos y, de manera especial, la reforma institucional. La segunda candidatura fue la de Michelle Bachelet Jeria, presentada por Brasil, México y Chile, aunque este último retiró posteriormente su apoyo tras la llegada de José Antonio Kast a la presidencia chilena. Médica cirujana pediátrica de profesión, Expresidenta de Chile y Exministra de Defensa y de Salud, ha estado vinculada a diversos organismos internacionales, en particular como Directora Ejecutiva fundadora de ONU Mujeres. Su propuesta se estructura en torno a cuatro ejes estratégicos: la reforma institucional, las personas, los principios fundacionales y el diseño del futuro. En marzo de 2026 se sumaron otras dos candidaturas. La primera fue la de Macky Sall, presentada por Burundi. Expresidente de Senegal, ingeniero geológico y geofísico de formación, destaca por su trayectoria en la gestión pública. Su proyecto se sustenta en tres pilares: la paz, la seguridad y el desarrollo; la renovación del multilateralismo, y el fortalecimiento de la gobernanza de la ONU. La segunda candidatura fue la de Rebeca Grynspan Mayufis, presentada por Costa Rica. Exvicepresidenta de ese país y Exministra de Vivienda y de Asuntos Económicos y Sociales, es además maestra en Economía. Grynspan ha estado estrechamente vinculada al multilateralismo, en particular en los ámbitos del desarrollo, y en 2021 se convirtió en la primera mujer en dirigir la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Las prioridades de su programa se orientan hacia la paz y la seguridad duraderas, la reforma institucional y la construcción del futuro, teniendo en cuenta la multiplicidad de desafíos existentes. En un terreno ya abonado, la llegada de una mujer a la Secretaría General contribuiría a sacudir estructuras decrépitas. En mayo de 2026, Antigua y Barbuda presentó la candidatura de María Fernanda Espinosa Garcés. Con estudios de posgrado en Antropología y Ciencia Política, fue Ministra de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de Ecuador. Además, fue la primera mujer latinoamericana en presidir la Asamblea General de la ONU. Su propuesta se sustenta en cinco pilares centrados en la paz y la seguridad; el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; la energía y la transformación digital, así como la reforma institucional orientada al restablecimiento de la confianza en la Organización. La postulación más reciente, presentada el 15 de junio de 2026, fue la de Carolyn Rodrigues Birkett por Guyana. Con una maestría en Asuntos Internacionales y Diplomacia, fue Ministra de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Cooperación Internacional, así como de Asuntos Read More
