El presente artículo intenta manifestar que la libertad, tal como Søren Kierkegaard la define, no constituye una realidad irracional ni una pasión absurda o ciega, sino que, por el contrario, posee una inteligibilidad propia, que la pone más allá de la razón finita. La libertad es su propia verdad, una verdad participada por el Absoluto, que roza el misterio divino y obliga al hombre a superarse a sí mismo.
El presente artículo intenta manifestar que la libertad, tal como Søren Kierkegaard la define, no constituye una realidad irracional ni una pasión absurda o ciega, sino que, por el contrario, posee una inteligibilidad propia, que la pone más allá de la razón finita. La libertad es su propia verdad, una verdad participada por el Absoluto, que roza el misterio divino y obliga al hombre a superarse a sí mismo. Read More
