Y las fuerzas que redefinen la guerra en Ucrania Roberto Domínguez Agosto 2026 Una colaboración del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM) Tras visitar Kiev y entrevistarme con académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales en junio de 2026, reflexioné sobre la mejor manera de resumir la naturaleza polifacética de la invasión rusa de Ucrania. La principal conclusión, retomando la célebre frase de Richard Haass, es que la invasión rusa ha sido una guerra de elección, no de necesidad. Aunque los conflictos militares son caóticos, la orden de detención emitida en 2023 por la Corte Penal Internacional contra el presidente ruso Vladimir Putin, junto con la creciente frecuencia de los ataques contra objetivos civiles, permite vislumbrar la naturaleza de la estrategia rusa. En Ucrania, incluso fuera de los territorios ocupados, la vida en Kiev transcurre con relativa normalidad durante el día; la población ha interiorizado la rutina de pasar muchas noches interrumpidas por el sonido de las alarmas y el traslado a los refugios. Sin embargo, la ciudad muestra cada vez más las consecuencias de los ataques rusos. En este contexto, los principales desafíos que enfrentan hoy los ucranianos pueden agruparse en cinco frentes. Cinco frentes de una guerra prolongada El primer frente es la delgada línea que separa la información errónea de la desinformación. Rusia justificó la invasión de Ucrania con el argumento de que buscaba “desnazificar” el país, una justificación que fue aceptada como una razón genuina principalmente por sectores nacionalistas de derecha en Europa y Estados Unidos. Los hechos apenas respaldan esta afirmación, pero sus efectos persisten. Laura Loomer, la controvertida e influyente bloguera partidaria de Donald Trump, sostuvo durante años que Ucrania estaba llena de apologistas nazis. Sin embargo, tras visitar Kiev en julio de 2026 y ser testigo de la magnitud del conflicto, regresó a Florida convertida en una de las defensoras más destacadas de Ucrania dentro del movimiento MAGA (“Make America Great Again”). El segundo frente es el titubeante apoyo del gobierno de Trump. Impulsado por aislacionistas y teóricos de la conspiración, así como por su simpatía hacia dictadores como Putin, el mandatario estadounidense manifestó su desprecio por Volodimir Zelenski durante la infame reunión celebrada en la Casa Blanca en febrero de 2025. Desde entonces, su posición ha cambiado gradualmente: en una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte celebrada en julio de 2026, declaró que veía con buenos ojos que Kiev atacara territorio ruso y abrió la puerta a que Ucrania obtuviera licencias para utilizar tecnología estadounidense de defensa antimisiles. Sin embargo, cumplir esta promesa ha resultado complejo debido a cuestiones logísticas y a los intereses de las empresas. Ucrania necesita urgentemente más misiles interceptores Patriot de fabricación estadounidense para contrarrestar los misiles balísticos rusos, pero, según se informa, las existencias de este sistema de defensa aérea son escasas debido a la guerra en Irán. Según Zelenski, en 2026 Ucrania contará con menos interceptores Patriot que en 2025. Rusia constituye el tercer frente. Tras la invasión de 2022, la revolución de los drones ucranianos modificó temporalmente el equilibrio militar durante el último año. Ucrania ha logrado atacar objetivos situados a gran distancia, como el complejo petroquímico y de refinación de petróleo Gazprom Neftekhim Salavat, en la República rusa de Baskortostán, ubicada al sureste de Moscú, a unos 1300 kilómetros de la frontera ucraniana. Asimismo, unidades de drones atacaron los enormes almacenes de Wildberries, el mayor sitio de compras en línea de Rusia, así como una importante base naval rusa en la costa del mar Negro. Si bien los avances militares de Ucrania han puesto de manifiesto algunas vulnerabilidades rusas, la perspectiva de un cese permanente de las hostilidades parece cada vez más incierta. Rusia ha intensificado sus bombardeos sobre Kiev y ha recurrido a soldados procedentes de antiguas repúblicas soviéticas e incluso de Corea del Norte para reforzar sus filas. En el campo de batalla, el equilibrio militar podría alterarse si Ucrania no repone sus interceptores Patriot y si Rusia avanza en el desarrollo de Rassvet (Amanecer), un sistema equivalente a Starlink de SpaceX que desarrolla la empresa aeroespacial rusa Bureau 1440. Es poco probable que el final de las hostilidades —aún lejano— conduzca por sí solo a una paz duradera. El cuarto frente es Europa. En junio de 2026, la Unión Europea inició formalmente con Ucrania las negociaciones de adhesión. Esta medida constituye, hasta ahora, la señal más clara de que la Unión utiliza la ampliación como herramienta geopolítica para contrarrestar la influencia rusa y china en su vecindad oriental. No obstante, las negociaciones abarcan 35 capítulos que detallan los desafíos jurídicos para armonizar la legislación ucraniana con las normas de la Unión Europea, un objetivo particularmente complejo en el contexto de la invasión rusa. Además, algunos Estados miembros podrían modificar su posición de apoyo a Ucrania, ya que los procesos electorales y la política interna han vuelto más volátil la política exterior de ciertos países y los han convertido potencialmente en actores con capacidad de veto. En los últimos meses, Bélgica, Grecia y Hungría han planteado objeciones a aspectos concretos de las sanciones contra Rusia. Otro foco de tensión es el reciente aumento de las exportaciones agrícolas ucranianas a través de Europa del Este. En 2023, Polonia prohibió la importación de grano ucraniano —una medida que también adoptaron Eslovaquia y Hungría—, desafiando las normas comerciales de la Unión y deteriorando sus relaciones con Ucrania. Polonia desempeña un papel clave en la relación de Ucrania con Europa. En mayo de 2026, Zelenski cambió el nombre de una de las unidades de las fuerzas especiales del país en honor a los “héroes de la UPA” (Ejército Insurgente Ucraniano), una organización que ha sido objeto de gran controversia en Polonia desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente polaco Karol Nawrocki retiró a Zelenski la máxima distinción del Estado polaco, la Orden del Águila Blanca, que había recibido en 2023. Para mitigar el conflicto, el primer ministro Donald Tusk instó a la prudencia, a fin de evitar
Y las fuerzas que redefinen la guerra en Ucrania Roberto Domínguez Agosto 2026 Una colaboración del Centro de Enseñanza y Análisis sobre la Política Exterior de México (CESPEM) Tras visitar Kiev y entrevistarme con académicos y representantes de organizaciones no gubernamentales en junio de 2026, reflexioné sobre la mejor manera de resumir la naturaleza polifacética de la invasión rusa de Ucrania. La principal conclusión, retomando la célebre frase de Richard Haass, es que la invasión rusa ha sido una guerra de elección, no de necesidad. Aunque los conflictos militares son caóticos, la orden de detención emitida en 2023 por la Corte Penal Internacional contra el presidente ruso Vladimir Putin, junto con la creciente frecuencia de los ataques contra objetivos civiles, permite vislumbrar la naturaleza de la estrategia rusa. En Ucrania, incluso fuera de los territorios ocupados, la vida en Kiev transcurre con relativa normalidad durante el día; la población ha interiorizado la rutina de pasar muchas noches interrumpidas por el sonido de las alarmas y el traslado a los refugios. Sin embargo, la ciudad muestra cada vez más las consecuencias de los ataques rusos. En este contexto, los principales desafíos que enfrentan hoy los ucranianos pueden agruparse en cinco frentes. Cinco frentes de una guerra prolongada El primer frente es la delgada línea que separa la información errónea de la desinformación. Rusia justificó la invasión de Ucrania con el argumento de que buscaba “desnazificar” el país, una justificación que fue aceptada como una razón genuina principalmente por sectores nacionalistas de derecha en Europa y Estados Unidos. Los hechos apenas respaldan esta afirmación, pero sus efectos persisten. Laura Loomer, la controvertida e influyente bloguera partidaria de Donald Trump, sostuvo durante años que Ucrania estaba llena de apologistas nazis. Sin embargo, tras visitar Kiev en julio de 2026 y ser testigo de la magnitud del conflicto, regresó a Florida convertida en una de las defensoras más destacadas de Ucrania dentro del movimiento MAGA (“Make America Great Again”). El segundo frente es el titubeante apoyo del gobierno de Trump. Impulsado por aislacionistas y teóricos de la conspiración, así como por su simpatía hacia dictadores como Putin, el mandatario estadounidense manifestó su desprecio por Volodimir Zelenski durante la infame reunión celebrada en la Casa Blanca en febrero de 2025. Desde entonces, su posición ha cambiado gradualmente: en una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte celebrada en julio de 2026, declaró que veía con buenos ojos que Kiev atacara territorio ruso y abrió la puerta a que Ucrania obtuviera licencias para utilizar tecnología estadounidense de defensa antimisiles. Sin embargo, cumplir esta promesa ha resultado complejo debido a cuestiones logísticas y a los intereses de las empresas. Ucrania necesita urgentemente más misiles interceptores Patriot de fabricación estadounidense para contrarrestar los misiles balísticos rusos, pero, según se informa, las existencias de este sistema de defensa aérea son escasas debido a la guerra en Irán. Según Zelenski, en 2026 Ucrania contará con menos interceptores Patriot que en 2025. Rusia constituye el tercer frente. Tras la invasión de 2022, la revolución de los drones ucranianos modificó temporalmente el equilibrio militar durante el último año. Ucrania ha logrado atacar objetivos situados a gran distancia, como el complejo petroquímico y de refinación de petróleo Gazprom Neftekhim Salavat, en la República rusa de Baskortostán, ubicada al sureste de Moscú, a unos 1300 kilómetros de la frontera ucraniana. Asimismo, unidades de drones atacaron los enormes almacenes de Wildberries, el mayor sitio de compras en línea de Rusia, así como una importante base naval rusa en la costa del mar Negro. Si bien los avances militares de Ucrania han puesto de manifiesto algunas vulnerabilidades rusas, la perspectiva de un cese permanente de las hostilidades parece cada vez más incierta. Rusia ha intensificado sus bombardeos sobre Kiev y ha recurrido a soldados procedentes de antiguas repúblicas soviéticas e incluso de Corea del Norte para reforzar sus filas. En el campo de batalla, el equilibrio militar podría alterarse si Ucrania no repone sus interceptores Patriot y si Rusia avanza en el desarrollo de Rassvet (Amanecer), un sistema equivalente a Starlink de SpaceX que desarrolla la empresa aeroespacial rusa Bureau 1440. Es poco probable que el final de las hostilidades —aún lejano— conduzca por sí solo a una paz duradera. El cuarto frente es Europa. En junio de 2026, la Unión Europea inició formalmente con Ucrania las negociaciones de adhesión. Esta medida constituye, hasta ahora, la señal más clara de que la Unión utiliza la ampliación como herramienta geopolítica para contrarrestar la influencia rusa y china en su vecindad oriental. No obstante, las negociaciones abarcan 35 capítulos que detallan los desafíos jurídicos para armonizar la legislación ucraniana con las normas de la Unión Europea, un objetivo particularmente complejo en el contexto de la invasión rusa. Además, algunos Estados miembros podrían modificar su posición de apoyo a Ucrania, ya que los procesos electorales y la política interna han vuelto más volátil la política exterior de ciertos países y los han convertido potencialmente en actores con capacidad de veto. En los últimos meses, Bélgica, Grecia y Hungría han planteado objeciones a aspectos concretos de las sanciones contra Rusia. Otro foco de tensión es el reciente aumento de las exportaciones agrícolas ucranianas a través de Europa del Este. En 2023, Polonia prohibió la importación de grano ucraniano —una medida que también adoptaron Eslovaquia y Hungría—, desafiando las normas comerciales de la Unión y deteriorando sus relaciones con Ucrania. Polonia desempeña un papel clave en la relación de Ucrania con Europa. En mayo de 2026, Zelenski cambió el nombre de una de las unidades de las fuerzas especiales del país en honor a los “héroes de la UPA” (Ejército Insurgente Ucraniano), una organización que ha sido objeto de gran controversia en Polonia desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente polaco Karol Nawrocki retiró a Zelenski la máxima distinción del Estado polaco, la Orden del Águila Blanca, que había recibido en 2023. Para mitigar el conflicto, el primer ministro Donald Tusk instó a la prudencia, a fin de evitar Read More
