El estudio de Luis Tamayo no dibuja la imagen de un filósofo como su lector. Supongo que tampoco pretende decir algo al psicoanalista, pues el mosaico de temas mencionados ahí desemboca en el sostenimiento de un saber que no le faltaría en tanto que tal. El libro llegó a mí en condición de estudiante de filosofía interesada en el psicoanálisis. Pero si el libro tuvo efectos, no fue “a ese título” (hay algo impropio en ese título, eso ante el Saber resulta casi lo mismo que nadie). Entonces encontraba – con mi visión inexperta y de angosto panorama- poco acogimiento del psicoanálisis por parte de la filosofía, y yo misma me encontraba mal acogida en ella, preguntándome por el sentido en que se sostienen los filósofos de tal manera que son capaces de una afirmación de la verdad, sólida y distinta de una mera opinión.
El estudio de Luis Tamayo no dibuja la imagen de un filósofo como su lector. Supongo que tampoco pretende decir algo al psicoanalista, pues el mosaico de temas mencionados ahí desemboca en el sostenimiento de un saber que no le faltaría en tanto que tal. El libro llegó a mí en condición de estudiante de filosofía interesada en el psicoanálisis. Pero si el libro tuvo efectos, no fue “a ese título” (hay algo impropio en ese título, eso ante el Saber resulta casi lo mismo que nadie). Entonces encontraba – con mi visión inexperta y de angosto panorama- poco acogimiento del psicoanálisis por parte de la filosofía, y yo misma me encontraba mal acogida en ella, preguntándome por el sentido en que se sostienen los filósofos de tal manera que son capaces de una afirmación de la verdad, sólida y distinta de una mera opinión. Read More
