El presente artículo toma como punto de reflexión el origen y prefijo bio, en el biodiseño, para indagar sobre el entendimiento de este campo de conocimiento por el concepto de la vida y la necesidad de construir caminos que permitan avanzar en cuestión teórica y de un método capaz de unificar dicho proceder. Para ello, toma como referencia las fronteras de conocimiento establecidas por distintos autores, en las cuales se explica cómo el biodiseño relaciona bajo intereses particulares, mientras que debería realizar las conexiones desde una postura mucho más biocéntrica y, en efecto, rizomática para el abordaje de problemas complejos que no solo son temas técnicos, sino éticos, filosóficos y, en consecuencia, de coexistencia.
El espacio que permite hacer esta acotación se asume como tecnologías para la coexistencia, a partir de la inclusión de un enfoque astx, el cual reúne al diseño, el arte y la ciencia en un enmarañamiento teórico que requiere de un método para lograr la consistencia suficiente y propone un giro desde un pensamiento micelar. El escrito finaliza con una serie de reflexiones orientadas tanto por el pensamiento, como el acto del biodiseño, y preguntando por sus límites y posibilidades en un mundo que cada vez más resuelve sus problemas por intereses particulares y no desde una relación para la creación, como consigna que permite enriquecer tanto el campo académico, como la apertura de nuevas conversaciones.
El presente artículo toma como punto de reflexión el origen y prefijo bio, en el biodiseño, para indagar sobre el entendimiento de este campo de conocimiento por el concepto de la vida y la necesidad de construir caminos que permitan avanzar en cuestión teórica y de un método capaz de unificar dicho proceder. Para ello, toma como referencia las fronteras de conocimiento establecidas por distintos autores, en las cuales se explica cómo el biodiseño relaciona bajo intereses particulares, mientras que debería realizar las conexiones desde una postura mucho más biocéntrica y, en efecto, rizomática para el abordaje de problemas complejos que no solo son temas técnicos, sino éticos, filosóficos y, en consecuencia, de coexistencia. El espacio que permite hacer esta acotación se asume como tecnologías para la coexistencia, a partir de la inclusión de un enfoque astx, el cual reúne al diseño, el arte y la ciencia en un enmarañamiento teórico que requiere de un método para lograr la consistencia suficiente y propone un giro desde un pensamiento micelar. El escrito finaliza con una serie de reflexiones orientadas tanto por el pensamiento, como el acto del biodiseño, y preguntando por sus límites y posibilidades en un mundo que cada vez más resuelve sus problemas por intereses particulares y no desde una relación para la creación, como consigna que permite enriquecer tanto el campo académico, como la apertura de nuevas conversaciones. Read More
