Los distintos componentes del bien humano se desenvuelven -genética, dialéctica e históricamente- en la vida cotidiana. Tal horizonte, inasible, ambiguo e irreductible a su dimensión intelectual y que Lonergan impecablemente analiza bajo la noción de “sentido común”, vive otras tensiones constitutivas e insustituibles en los procesos de conversión integral de los seres humanos que deciden transformar su historia, a saber, las tensiones dinámicas entre: la familiaridad y la extrañeza; la seguridad y la incertidumbre; la fortuna y lo siniestro; lo “ya interpretado” y el “estar despierto”; el tiempo ordinario y el excepcional; el espíritu guerrero y la prudencia; la normalización y la anormalidad; la hospitalidad y la inhospitalidad; la causalidad y el azar; lo público y lo privado; la autenticidad y la inautenticidad; la vida y la muerte.
Los distintos componentes del bien humano se desenvuelven -genética, dialéctica e históricamente- en la vida cotidiana. Tal horizonte, inasible, ambiguo e irreductible a su dimensión intelectual y que Lonergan impecablemente analiza bajo la noción de “sentido común”, vive otras tensiones constitutivas e insustituibles en los procesos de conversión integral de los seres humanos que deciden transformar su historia, a saber, las tensiones dinámicas entre: la familiaridad y la extrañeza; la seguridad y la incertidumbre; la fortuna y lo siniestro; lo “ya interpretado” y el “estar despierto”; el tiempo ordinario y el excepcional; el espíritu guerrero y la prudencia; la normalización y la anormalidad; la hospitalidad y la inhospitalidad; la causalidad y el azar; lo público y lo privado; la autenticidad y la inautenticidad; la vida y la muerte. Read More
