La determinación como Dasein que Heidegger propone del “ente que somos en cada caso nosotros mismos” es, a nuestro parecer, un aporte fundamental en la historia de la filosofía. El carácter fundamental de esta aportación radica en que el Dasein de trazos heideggerianos se constituye en un concepto capaz de superar las aporías relativas al problema del fundamento sobre el cual el ser humano puede construir el punto de partida de su trato con el mundo. Esto lo logra al comprender de forma renovada dos elementos históricamente constitutivos de la analítica de dicho trato: “sujeto” y “objeto”. Es así que la comprensión de las implicaciones del Dasein heideggeriano conlleva una consideración de tipo histórico sobre estos elementos y la forma de tematización que históricamente han recibido: el espacio.
La determinación como Dasein que Heidegger propone del “ente que somos en cada caso nosotros mismos” es, a nuestro parecer, un aporte fundamental en la historia de la filosofía. El carácter fundamental de esta aportación radica en que el Dasein de trazos heideggerianos se constituye en un concepto capaz de superar las aporías relativas al problema del fundamento sobre el cual el ser humano puede construir el punto de partida de su trato con el mundo. Esto lo logra al comprender de forma renovada dos elementos históricamente constitutivos de la analítica de dicho trato: “sujeto” y “objeto”. Es así que la comprensión de las implicaciones del Dasein heideggeriano conlleva una consideración de tipo histórico sobre estos elementos y la forma de tematización que históricamente han recibido: el espacio. Read More
