El lenguaje no es la representación de las cosas del mundo, es el mundo. Sólo podemos tener acceso al mundo por medio del lenguaje. Pero no hay que entender el lenguaje como una sustancia metafísica la cual nos origina. Por el contrario, nosotros mismos originamos el lenguaje, somos simultáneamente con él. Por lo cual nuestra relación con el lenguaje es, al mismo tiempo, nuestra relación con nosotros mismos, con los otros y con el mundo. Ahora bien, nuestro lenguaje no es algo dado, determinado, puede modificarse, rechazarse, cambiarse. Sobre esta posibilidad de rechazar el lenguaje -que es al mismo tiempo, la posibilidad de rechazarnos a nosotros mismos y al mundo- y sobre las implicaciones que esto tiene, es sobre lo que Stanley Cavell desarrolla su filosofía.
El lenguaje no es la representación de las cosas del mundo, es el mundo. Sólo podemos tener acceso al mundo por medio del lenguaje. Pero no hay que entender el lenguaje como una sustancia metafísica la cual nos origina. Por el contrario, nosotros mismos originamos el lenguaje, somos simultáneamente con él. Por lo cual nuestra relación con el lenguaje es, al mismo tiempo, nuestra relación con nosotros mismos, con los otros y con el mundo. Ahora bien, nuestro lenguaje no es algo dado, determinado, puede modificarse, rechazarse, cambiarse. Sobre esta posibilidad de rechazar el lenguaje -que es al mismo tiempo, la posibilidad de rechazarnos a nosotros mismos y al mundo- y sobre las implicaciones que esto tiene, es sobre lo que Stanley Cavell desarrolla su filosofía. Read More
